domingo, 2 de noviembre de 2014

Terrores Nocturnos Capitulo 6



Maldición, ¿el niño tenía que verse tan irresistible?

No importaba cuán duro lo intentara, Hyun no podía evitar notar la excitante imagen que Saeng le presentaba. Desde su oscuro cabello que estaba hacia atrás por el sudor, a la manera en que sus ojos marrones brillaban cuando estaba enojado. Los hoyuelos de sus mejillas. Incluso la forma en que se estremecía ligeramente en esas malditas pijamas de la guerra de las galaxias se veía deseable. Tanto es así que tomó todo lo que Hyun tenía para evitar jalar a Saeng a sus brazos para poder calentar a su Protector de más de una manera.


Aunque Hyun encontraba un montón de errores en la manera que Saeng manejaba a los demonios, también había mucho potencial en ese chico. La manera en que fácilmente se movía mientras blandía la espada, podría quedar impresa en el recuerdo de Hyun por siempre. Saeng había nacido para ser un Protector y la forma en que luchaba lo demostraba. En ocasiones se movía tan rápido que incluso Hyun tenía problemas para seguir sus movimientos y, como Guardián, había sido entrenado para ser capaz de analizar todos los detalles, no importa cuán rápidos o extremadamente lentos fueran.

Un poco de barro se aferraba a la mejilla de Saeng. La mancha era casi obscena por la forma en que marcaba la cremosa carne. Hyun quería limpiarlo, como Min había hecho con Jun. Pero Hyun nunca había sido un sensible y sería un maldito si Saeng hacía que empezara ahora. Sin importar cuán atractivo pudiera ser el chico.

Metiendo la mano en el bolsillo de su negro abrigo, Hyun sacó un pañuelo y se lo entregó a la Saeng. —Cuida de ti mismo. Te ves como un desastre.

Saeng parpadeó preciosamente hacia él, confundido, antes de que un sexy flash de ira se apoderara de sus ojos. Arrebatándole el pañuelo, Saeng comenzó a limpiar su rostro en movimientos cortos y enojados.

Hyun se apresuró a recordar la última vez que en realidad había visto a Saeng en persona. ¿Habían pasado dos o tres años? El tiempo que fuera, era dolorosamente obvio que Saeng había crecido en ese período y se había llenado a la perfección.

La verdadera sorpresa fue que Hyun podría decir que Saeng correspondía su atracción. Si su acelerada respiración no fuera una suficiente pista, la erección presionando la bragueta de sus pantalones de pijama era un claro indicativo.

Un destello de excitación recorrió a Hyun con ese pensamiento, pero rápidamente lo calmó. La regla número uno era que Guardianes y Protectores nunca debían de apegarse demasiado. Incluso las fuertes amistades eran desalentadas. En un campo donde más morían de los que sobrevivían, nunca redituaba ningún tipo de apego.

El padre de Saeng era prueba suficiente de eso. Aunque había sido por lo menos lo suficientemente inteligente como para enamorarse de una civil, Aun así se había apegado demasiado a ella y al final eso había sido su perdición. Mientras que un normal Protector hubiera luchado por su propia vida, el padre de Saeng había luchado para proteger a su esposa e hijo —y eso lo había debilitado.

Luchar por el niño era aceptable, ya que Saeng era un futuro Protector. Pero el Consejo siempre había desaprobado que un Protector diera su vida por amor. Claro, que podía parecer duro como el infierno, pero esa era de la manera que eran las cosas. Siempre habían sido así y Hyun no las iba a cambiar en algún momento próximo.

Dado que Kyu estaba manejando, llegaron al complejo en un tiempo récord. Desde el exterior, parecía un gimnasio privado y en cierto modo, lo era. Esto es, si uno dejara pasar la enorme valla electrificada, los guardias y los símbolos de protección grabados en un costado del edificio.

Aún era temprano, así que la mayor parte del estacionamiento estaba vacío. Kyu se estacionó en su lugar asignado y todos salieron. El aire era lo suficientemente frío para lastimar la piel de Hyun y trató de no fruncir el ceño cuando notó que Saeng no llevaba zapatos ni calcetines. Maldición, tenía que estar congelado, y aun así no había pronunciado una palabra quejándose.

Jun por otro lado llevaba botas. Maldición, Hyun había mantenido su atención en Saeng y no había notado nada más. Ahora se daba cuenta que Jun también estaba completamente vestido, en jeans y camiseta de manga larga. Sencilla, sin imágenes ni textos, en contraste con Saeng que usaba una pijama con los personajes de la guerra de las galaxias por todos lados.

—¿Por qué estás vestido? —Hyun le preguntó Jun.

Aunque Jun era un Protector, eso no quería decir que sus acciones no fueran algo sospechosas, y, dado que estaba directamente conectado a Saeng, esa extraña conducta era asunto de Hyun. Ya Hyun se encontró siendo un poco sobreprotector con Saeng. Pero eso era sólo porque él era el Guardián del malcriado... honestamente, lo era.

—Jun siempre se va a la cama de esa manera. Cuando fue capturado, estaba dormido en ese momento y durante su primer mes de cautiverio, tuvo que sobrevivir sin zapatos y sólo un par de pantalones de algodón. Así que, ahora él quiere estar preparado en todo momento para lo peor —respondió Saeng por él.

Hyun palideció. Había sido parte del equipo que finalmente había rescatado a Jun del pozo de vampiros en donde lo mantenían. Hyun nunca seria capaz de olvidar el olor y la imagen de ese hoyo del infierno. Saber que Jun había pasado dos años solo hacía las cosas peores y se le revolvía el estómago.

Hyun se sintió un imbécil por preguntar sobre el atuendo de Jun. Por supuesto, el chico aun tenía problemas. Sólo habían pasado unos meses desde que había sido liberado. Había discutido con Siwon sobre dejar que el chico fuera a la universidad, Hyun ahora veía que Saeng había sido bueno para Jun.

No sólo parecía ser protector de su novato compañero, sino que en realidad Saeng parecía capaz de calmar los demonios interiores de Jun.

Eso hizo que Hyun se preguntara qué tan cercanos eran esos dos. Una oleada de celos lo recorrió al pensar en alguien reclamando los suaves labios de Saeng. O alguien más escuchando los gritos de pasión de su Protector. Sabiendo cómo se sentía cuando Saeng se estremeciera debajo de ellos, cuando encontrara su liberación.

Una vez más, Hyun mentalmente se dio una perra bofetada por pensar de esa manera acerca de su Protector y presionó su pulgar en la cerradura de la puerta. Se escaneó su huella antes de que un fuerte chasquido sonara. Hyun abrió la pesada puerta de acero y llevó adentro a todos.

—Toma algo de ropa de entrenamiento de los casilleros y reúnete conmigo en diez minutos. Asegúrate de tomar una ducha. Apestas a demonios slug —Hyun ordenó.

Cuando Saeng se tensó, Hyun sabía que de nuevo había sonado demasiado duro y agresivo. Casi se disculpaba, pero se detuvo en el último momento. Tenía que hacerlo a su manera y Saeng estaría bien preparado, mimarlo no le haría ningún bien.

Saeng asintió y se fue, Jun se giró y se fue. Hyun los vio marcharse, sabiendo que una vez que ellos estuvieran fuera de ser capaces de oír, Min o Kyu tendrían algo que decir. Efectivamente, tan pronto como la puerta de los vestuarios se cerró, Min se giró hacia él.

—¿Tienes que ser un imbécil con él? Ya ha pasado por muchas cosas.

—Sí, y él va a pasar por un montón más. Si lo manejo con guantes de seda no será lo suficientemente fuerte para manejar la situación.

Min sacudió la cabeza. —Es sólo un novato. Tiene un montón de tiempo para prepararse para el campo.

—No, no lo tiene. Con todas las guerras civiles sobrenaturales pasando, acabo de recibir noticias de que el Oráculo vendrá a iniciar a todos los novatos. Para mañana a esta hora, todos ustedes serán Protectores con todos los derechos.

Min se puso pálido. —No hay forma de que algunos de los novatos estén preparados para eso. Y no estoy hablando sólo de Jun y Saeng.

Había diez novatos de diferentes edades y niveles de grado, pero Min tenía un punto. Todos estaban muy lejos de estar listos para la batalla. Eso iba a tener que cambiar.

—Es una pena, eso sólo va a hacer que aumentemos el entrenamiento para asegurarnos de que estén listos. También necesitamos llamarlos y que estén cerca del complejo.

Kyu levantó las manos. —Eso no va a ser fácil. Algunos de ellos abandonaron el estado o están en la universidad como Jun y Saeng.

—En primer lugar, nunca se les debió autorizar salir —gruñó Hyun.

—Tradicionalmente siempre se les ha permitido salir durante algunos años para que puedas aprender a vivir entre los civiles. De lo contrario, esto sólo se habría convertido en una especie de culto de clausura o algo así.

—Normalmente estaría de acuerdo contigo, pero los tiempos han cambiado. Esos demonios slug no estaban aquí por accidente. Alguien los envió... alguien los dirige a los novatos. No creo que Jun y Saeng vayan a ser los únicos atacados.

Eso finalmente pareció hacer que la situación les cayera a los hermanos. Ellos intercambiaron una mirada de horror antes de que Min asintiera. —Bueno, voy a ir a la oficina principal y empezar a hacer llamadas.

Kyu agregó: —Voy a tratar de ponerme en contacto con el Oráculo y ver si ella sabe algo más. Mierda, ¿qué vamos a hacer? A la mitad de esos chicos aún ni siquiera se les ha asignado oficialmente un Guardián. Eso no suele ocurrir hasta su vigésimo cumpleaños. Min y yo ni siquiera tenemos uno.

—Sin embargo, Saeng recibió el suyo. Esa es una prueba de que las cosas están cambiando —señaló Hyun.

Min pasó la mano a través de su ligeramente largo cabello. Hyun notó lo mucho que se parecía a Saeng, aunque Min tenía un lado más duro, a pesar de su naturaleza bromista. Hyun prefería con mucho la inocencia de Saeng.

Después de que Min salió, Hyun se ocupó de sacar el equipo de entrenamiento. Justo cuando habían pasado nueve minutos, Saeng entró. Se había duchado como se le ordenó, el mojado cabello en su frente cubría en parte sus ojos. También se había quitado la ridícula pijama y ahora llevaba un traje negro de algodón, parecía al menos dos tallas más grandes. Se colgaba de su delgado cuerpo, haciéndolo lucir aún más joven.

Sosteniendo sus manos a un lado, Saeng dijo: —Bueno, estoy aquí. ¿Qué quieres que haga?

Oh, muchacho, si eso no era una pesada pregunta. Dado que Hyun no se atrevió a responder de la manera que él quería, se limitó a señalar con la cabeza un par de guantes de boxeo. —Trae esos.
Esperó que  Saeng se resistiera, pero el novato se acercó y se los puso. Miró a su alrededor durante unos minutos antes de arquear una ceja. —¿Dónde está el resto del equipo de protección?

—No lo usaremos —dijo Hyun, armándose de valor para la reacción indignada que sabía, sin duda, que recibiría.

—¿Por qué no? ¿Vamos a boxear o tienes un ejercicio de entrenamiento diferente en la mente?

—Vamos a boxear.

—Pero sin el equipo, uno de nosotros puede salir lastimado —protestó Saeng, su tono de voz con un tinte de confusión.

—Oh, seguro de que ambos saldremos lastimados.

Saeng se quedó con la boca abierta por el shock. —¿Tienes algún tipo de veta sádica o algo así?

—No, sólo soy realista. No tenemos mucho tiempo para lograr que estés en forma para estar en la cima de la lucha. Si te duele cuando cometes un error en el entrenamiento, entonces será más probable que aprendas a no cometer el mismo error de nuevo.

—¿No has oído hablar alguna vez del total método de enseñanza de encerar? Eso pareció funcionar muy bien para Ralph Macchio.(actor ítalo-estadounidense muy reconocido en la década de los 80. Su papel más conocido fue el de Daniel LaRusso en la serie de películas de Karate Kid.)

Hyun se abstuvo de estrangular a su novato... apenas. —¿Cómo trata eso con ser realistas?

—Hey, soy yo. Esa técnica funcionó a la perfección en Karate Kid. Al final, él ganó el trofeo y a la chica.

Hyun se dio cuenta de que su trabajo iba a ser mucho más difícil de lo que creía. Tomó una profunda respiración y lentamente contó hasta diez. Cuando eso no funcionó, siguió contando. No fue hasta que llegó a cincuenta que estuvo lo suficientemente calmado como para hablar de nuevo.

—Esto no es una película. Esta es la vida real y si te enviamos allá sin preparación, vas a morir. ¿Tienes alguna idea de lo peligroso que es la vida de un Protector?

Todo el buen humor se fue de la cara de Saeng y abrió los ojos con la tormenta de la ira. —Sí, de hecho tengo una idea del día en que unos vampiros llegaron a mi casa y chuparon hasta secar a mis padres. Solo porque no voy por ahí con una nube negra sobre mi cabeza como Jun, no quiere decir que no me doy cuenta de lo mucho que apesta esta vida.

El veneno que salía de Saeng se sentía tan fuerte que Hyun casi da un paso atrás. Una oleada de culpabilidad lo golpeó cuando se dio cuenta que había olvidado por completo lo que le había sucedido a los padres de Saeng. Tal vez Saeng no era el único que tenía algunas cosas que aprender en la nueva relación Guardián-Protector.

—Lo siento. Olvidé lo que le pasó a tus padres y la forma en que debe haberte afectado —dijo Hyun en un tono más suave.

Saeng parpadeó un par de veces, como si lo último que esperara fuera una disculpa.
—Entonces, ¿eso significa que usaremos algún equipo de protección? —Saeng aventuró.

Hyun le dio lo que él sabía era una fría sonrisa. —¡Infiernos no! Aun tienes mucho trabajo que hacer para estar a nivel de mis normas y el dolor es el mejor motivador. Ahora vamos a trabajar.
Fueron al centro del colchón. Saeng rodó los hombros un par de veces subiendo y bajando la mirada por el cuerpo de Hyun, sin duda en busca de alguna debilidad.

—Sabes que he boxeado con mi tío y mis primos durante años —Saeng advirtió.

—Nunca reveles demasiada información a tus oponentes. También he boxeado con esos tres y sé los malos hábitos que comparten al luchar. Por lo tanto, ahora puedo asumir con seguridad que también los tienes.

—¿Cuáles son? —Saeng demandó.

Hyun se movió rápidamente, usando su pie para mover la pierna izquierda de Saeng. El novato cayó a la lona con un fuerte golpe. Complació a Hyun ver que Saeng sólo se quedó en la lona acostado por medio segundo antes de saltar de nuevo a sus pies.

—Lección uno, asegúrate de equilibrar el peso uniformemente en ambos pies. No sé cuántas veces he tratado de que eso entre en la cabeza de Min y Kyu.

Saeng hizo un gesto de dolor, incluso cuando corrigió la postura. —Está bien, entiendo.

Sin perder más tiempo, Hyun atacó. En un momento, Saeng entró en modo de defensa, sólo trabajando todo lo posible para bloquear el aluvión de patadas y puñetazos que le llegaban. Aunque se las arregló para evitar un buen número de ellos, al igual que tomaba muchos de ellos. En poco tiempo, la sangre brotaba de su nariz y su labio hinchado.

«Vamos, chico, enójate y lucha. Sé que puedes hacerlo», Hyun quería gritar en voz alta, pero sabía que era importante que Saeng encontrar el fuego por su cuenta.

Justo cuando Hyun estaba a punto de ceder, el sexy brillo de la ira se encendió en los ojos de Saeng. Dejando escapar un gruñido, él comenzó a luchar. Se movió tan rápido y con tanta precisión, que un ser humano normal no habría durado medio minuto. Fue sólo gracias a las habilidades mejoradas que viene de ser un Guardián que Hyun fue capaz de sostenerse.

Incluso así, pronto vio su propia nariz sangrando y sabía de seguro que pronto tendría morado el ojo derecho. Entonces Saeng golpeó muy duro las costillas de Hyun. Cuando Hyun caía al suelo, dejó escapar un gruñido que retumbó llenando el aire.

Saeng abrió más los ojos. —¡Oh, mierda! ¿Estás bien?

Se agachó para examinar a Hyun más cerca. Hyun se acercó y le dio un golpe a Saeng en la garganta. No fue lo suficientemente fuerte para herirlo o hacerle daño real, pero por la manera en que Saeng jadeaba impactado, había captado el mensaje.

—Esa es la lección dos; no muestres piedad por tu enemigo —declaró Hyun, su voz salía en cortos jadeos, debido al dolor.

Igual de rápido, los pies de Saeng salieron disparados y él no fue tan suave. Su pie conectó fuertemente contra las ya lastimadas costillas de Hyun. El dolor atravesó a Hyun y cayó de lado, un leve quejido se deslizó por sus labios.

Disparándole una sucia mirada, Saeng replicó: —Lección número tres, nunca subestimes a tu Protector.

Luego Saeng se giró y salió furioso, lo que hubiera sido una salida muy dramática antes de tropezar con sus propios pies y casi caer contra la pared. Se recuperó rápidamente, Saeng volvió a hablar: —Quise hacer eso.

Aun jadeando de dolor, Hyun logró responder: —Ve a buscar una litera y logra dormir un par de horas. Nos vamos temprano para una misión.

—¿A dónde?

—Los demonios slug no solo aparecen. Alguien los tiene que convocar y nosotros tenemos que saber quién es. Tengo una buena guía y la seguiremos.

—¿Quieres decir que pasaré todo el día contigo? Oh, qué excitante —Saeng respondió con un fuerte sarcasmo, que era un milagro que el edificio no se hundiera bajo el peso de eso.

Maldición. A pesar de que Hyun estaba dolorido y Saeng había demostrado la falta de sus habilidades, además del hecho de que el chico tenía una actitud de un kilometro de ancho, Hyun nunca había estado más encendido.

Limpiándose la sangre de debajo de la nariz, Hyun sonrió. Iba a tener un buen momento quebrando la veta malcriada en Saeng. Le gustara o no, el chico iba a ser un buen Protector, incluso si requería cada parte de las habilidades de Guardián de Hyun para asegurarse de que sucediera.


Continuara................

1 comentario:

  1. Este capitulo estuvo genial. Me imagine la escena de pulir-encerar jaja y su salida dramatica de Saeng no pude parar de reir me encanto

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