domingo, 19 de junio de 2016

El placer de Saeng Capitulo 8




Hyun se sintió aliviado cuando se detuvieron algunas horas más tarde, frente a los portones que daban a la propiedad de la manada. Estaba jodidamente encantado de estar de nuevo en casa. Kyu todavía estaba inconsciente, y el extraño al que habían rescatado tenía la mirada perdida en el espacio, como si
su mente estuviera de excursión, una de las largas.


Kyuhyun parecía mantener el control incluso a pesar de tener un puto gran agujero en el hombro, aunque la hemorragia casi se había detenido. Todavía hacía una mueca de vez en cuando, sobre todo cuando Hongki pillaba un bache. De lo contrario, estaba tranquilo.

Changmin era otra historia. El hombre se cernía sobre Kyuhyun en plan mamá gallina. Hyun no dijo nada porque no quería tener la cabeza en sus manos. Changmin estaba tan nervioso, que muy bien podría suceder.

Cuando finalmente atravesaron las puertas y se detuvieron delante de la puerta principal, los guardias corrieron a ayudarlos. Hyun bajó del vehículo y se volvió para levantar a Kyu en sus brazos.

Hizo una mueca mientras miraba hacia el hombre en sus brazos. Su amigo de ciento diez kilos se había reducido a tal vez unos ochenta. Era prácticamente piel y huesos, apenas eso. Hyun no sabía exactamente que le había ocurrido al hombre, pero estaba claro que había sido matado de hambre, casi hasta conseguir eso último.

La primera tarea sería la de conseguir que un médico le echara un vistazo. Después de eso, y salvo alguna gran lesión,necesitaba descansar y comer, un montón de comida.

Hyun lo mantuvo en sus brazos mientras lo llevaba hasta los escalones. Jun y Min lo estaban esperando justo tras las puertas delanteras. Un suave grito de Jun llenó la sala cuando vio a Kyu. El gruñido de Min fue más fuerte.

—¿Qué demonios le hicieron? —espetó Min mientras daba un paso más cerca.

Hyun sacudió la cabeza. —No lo sé, pero nada bueno.

—Tengo un cuarto preparado para él, por aquí —dijo Jun mientras señalaba una habitación en la parte inferior de las escaleras—. Pensé que no debía estar en el segundo piso debido a las escaleras. También he dispuesto que el médico de la manada para que lo trate.

—Gracias, Jun.

Hyun sabía que el rey lo estaba intentando incluso si el hombrecito parecía estar a punto de enloquecer. Llevó a Kyu a la habitación que le había indicado, y con cuidado lo depositó en la cama de matrimonio. Ni siquiera se molestó en retirar el edredón. No tenía sentido. Todavía debía ser examinado por el médico.

Hyun se volvió hacia el hombre de pelo oscuro que se apresuró a la habitación tras él con un pequeño bolso negro en la mano. —Cuide bien de él, doctor. Ha pasado por mucho.

—Sí, sí, por supuesto —dijo el hombre mientras se inclinaba sobre Kyu y comenzó a examinarlo—. Su alteza me explicó la situación.

Hyun vio a Min y a Jun entrar en la habitación, cuando se volvió hacia la puerta. Ninguno de los dos parecía muy feliz, y teniendo en cuenta la situación, no había mucho por lo que serlo, pero al menos, Kyu estaba a salvo.

—Encontramos otro preso cuando rescatamos a Kyu— dijo Hyun—, y Kyuhyun recibió un disparo en el hombro.

—Mi asistente está examinando a tu amigo ahora. Es muy capaz, y habrá remendado a Kyuhyun en poco tiempo —dijo el médico mientras examinaba a Kyu —. Pero si quiere traer al otro prisionero, sería feliz de echarle un vistazo tan pronto como haya terminado con Sir Kyu. Ahora, por favor —el
médico hizo un gesto con la mano hacia la puerta—, necesito desvestir a Sir Kyu para evaluar sus lesiones.

—¿“Sir Kyu”? —Hyun articuló a Min. ¿Desde cuándo Kyu llevaba un señor atado a su nombre? El tipo podría doblar a un motero o a un gorila de bar. Muy “señor”, no es que fuera.

Min revolvió los ojos e hizo un gesto hacia la puerta. Hyun  asintió y siguió a Min y Jun fuera de la habitación, cerrando despacio la puerta tras él. Señaló de nuevo hacia la puerta cerrada, sintiéndose como si estuviera caminando dentro de la “dimensión desconocida”.

—¿Qué fue todo eso?

—Dile —dijo Min mientras miraba fijamente a Jun.

Jun soltó una risita que nunca era una buena señal. — Dado que todos vosotros estáis viviendo aquí, decidí que debía nombraros oficialmente como mis consejeros. De esta manera, nadie puede poner en duda ¿por qué seguís aquí? o ¿por qué os escucho?, así tengo un motivo suficiente para hacerlo, sino no estaría bien visto para un rey.

Hyun cruzó los brazos sobre el pecho. Había más en esta historia. Lo veía venir. Jun estaba demasiado malditamente exultante. —¿Y?

—Y entonces os investí como caballeros. —La sonrisa de Jun se hizo más grande, y el pequeño comenzó a rebotar en los pies—. Sir Hyun.

Hyun se lanzó.
Min agarró a Jun y lo sacó de la línea de fuego justo a tiempo. Hyun sobrepasó a Jun y se estrelló directamente contra Suk. Ambos cayeron al suelo. Hyun gruñó y se levantó sobre sus manos.

Se encontró mirando fijamente a los ojos de un muy cabreado cambiaformas. Hyun frunció el ceño. Podía oír a Jun riéndose histéricamente detrás, con Min tratando de contener la risa sin éxito.

—Lo siento, Suk—Hyun se dio la vuelta y se sentó, enviando una mirada amenazante en dirección a Jun—. Estaba tratando de matar al rey, no embestir contra ti.

—Ah... —Suk parecía confundido.

Hyun puso los ojos. —Oh, por favor, nunca podría hacerle daño a un pelo de la cabeza del pequeño peludo y lo sabes.

—¿Y por qué estabas tratando de matar al rey? —Suk le preguntó, algo de la tensión abandonó su postura mientras miraba entre Hyun y el risueño rey.

—Porque me invistió caballero, maldita sea.

—Ah. —Suk asintió como si entendiera perfectamente.

El hombre se puso en pie, y entonces dio un paso hacia Hyun.

Una pequeña sonrisa se esbozó en sus labios y se inclinó por la cintura—. Comprendo perfectamente, Sir Hyun.

Hyun gruñó y se levantó de un salto. Sin embargo, Suk  fue más rápido. Salió por la puerta principal, antes de que pudiera agarrarlo, riendo todo el tiempo. Hyun gruñó para sí por un momento, y luego se volvió y apuntó con un dedo a Jun.

—Tú empezaste esto, bola de pelo. Como el infierno que puedes pararlo.

—No. —Jun cruzó un brazo sobre su pecho. Golpeando sus garras sobre el otro, y comenzó a estudiarlas como si fueran las cosas más importantes de la Tierra.

Hyun dio un gran paso hacia atrás en el momento en que vio las garras. Había estado en el extremo receptor de las letales armas en más de una ocasión. No era estúpido. Era mejor mantenerse lo más alejado que pudiera.

—Además —dijo Jun —, ya se ha registrado en los libros de historia de la manada. Serás caballero, te guste o no.

Hyun volvió a fruncir el labio superior, mostrando su disgusto. No quería ser Sir, ni caballero, ni siquiera comprometerse con nada. Le gustaba la libertad de poder ir y venir cuando quisiera, y odiaba tener que informar a nadie.

Todo esto solamente venía a empeorar toda la mierda que parecía estar pasando con la agencia, antes de que Min y él conocieran a Jun. Las misiones fallidas, las reuniones secretas, las llamadas telefónicas privadas, y ahora sus amigos desaparecidos, no le inspiraban confianza alguna.

Hyun no veía ninguna salida a su presente aprieto. En realidad, no dañaría un pelo de la cabeza de Jun, no importaba cuántas veces fantaseara con ello. Min estaba más feliz ahora de lo que Hyun lo había visto, y él nunca jodería eso para su amigo, incluso si eso le provocaba una loca envidia.

—¿Dónde está Saeng? —preguntó Hyun cuando repentinamente miró a su alrededor y no vio ni rastro del pequeño hombre. Se imaginaba que el chico estaría esperándolo cuando llegara a casa.

—¿Saeng? —preguntó Jun. Lanzó una rápida mirada a Min y luego volvió a mirarlo a él—. Pensé que iba contigo a la misión.

—No, él... —El repentino miedo que le embargó todo el cuerpo lo dejó helado donde estaba. ¿Qué le había pasado a Saeng? ¿Por qué nadie había visto al hombrecito? Hyun había estado fuera durante horas.

Se estremeció al recordar la súplica en la cara de Saeng cuando salió de la habitación. Había estado tan triste. Hyun lo había ignorado porque estaba demasiado inmerso en su propia culpa. ¿Le habría pasado algo?

Hyun respiró hondo mientras pensaba en Saeng haciendo algo horrible para él mismo o quizás, incluso, corriendo de vuelta con su viejo Amo. ¿No había oído en alguna parte que las personas maltratadas tienden a permanecer en situaciones abusivas porque el miedo a lo conocido era mejor que el miedo a lo desconocido?

Las piernas de Hyun de repente empezaron a funcionarle de nuevo, y subió corriendo las escaleras tan rápido como se lo permitieron. Podía oír a gente corriendo tras él, pero no le importaba quiénes eran. Tenía que encontrar a Saeng antes de que hiciera algo terrible.

—Saeng—gritó Hyun mientras abría la puerta, y corría hacia el interior. Un rápido vistazo a la habitación mostró que estaba vacía. Sin embargo pudo notar los pequeños detalles. La cama había sido cuidadosamente hecha como si nunca se hubiera dormido en ella. La ropa había sido recogida del suelo y estaba bien doblada en el extremo de la cama. Incluso el resto de la habitación había sido recogida.

Saeng había limpiado.

Pero eso no explicaba dónde estaba el chico. Hyun corrió hasta el baño, esperando contra toda esperanza que estuviera disfrutando de una ducha caliente. Patinó hasta detenerse cuando llegó a la puerta del baño.

Saeng estaba en la ducha, pero Hyun no pensaba que estuviera disfrutando. De hecho, parecía estar pasándolo muy mal. Estaba sentado en el suelo de la ducha desplomado, y con la cabeza caída sobre su pecho desnudo, sin moverse.

Realmente era un poco espeluznante.

—Saeng—Hyun se acercó y se dejó caer de rodillas en el borde de la puerta de la ducha. Ignoró el agua fría que caía en cascada por encima de él y que empapó sus ropas mientras se inclinaba sobre Saeng , y le tomaba el pulso.

«Oh, gracias a los dioses».

Estaba vivo.

Sin embargo, lo que estaba haciendo en la ducha, era un completo misterio para Hyun. El agua estaba helada. Por la azulada coloración en los labios del jovencito, supuso que había estado allí durante bastante tiempo.

Rápidamente lo levantó en sus brazos, y se puso de pie con cuidado de no apretar demasiado al inconsciente hombre. No tenía ni idea de lo que le había sucedido. Podría haber sido herido, o tal vez estaba sufriendo algún tipo de reacción alérgica a la comida que había ingerido. No era como si esas cosas formaran parte de su dieta habitual.

Fuera lo que fuese, estaba claro que Saeng necesitaba un médico. Lo llevó al dormitorio y a la cama. Min y Jun se mantenían cerca, la preocupación se reflejaba en sus rostros.

—¿Qué le ha pasado? —preguntó Min.

—No lo sé, pero necesitamos al médico aquí ahora.

—Voy a ir a por él —dijo Min , y en instante desapareció por la puerta.

—Jun, ¿me puedes traer unas toallas? Necesitamos secarlo y hacerle entrar en calor.

Éste no dijo nada en respuesta, pero escuchó el golpeteo de sus pies por el suelo mientras corría hacia el cuarto de baño.

Un momento después volvió con una pila de toallas limpias.

Hyun agarró una y empezó a secar la mojada piel. Cuando el cuerpo de Saeng estuvo seco, la arrojó al suelo, y tomó otra para secarle el pelo esta vez.

Una vez estuvo completamente seco, o tanto como se pudo conseguir en ese momento, Hyun lo levantó, y lo metió bajo el edredón. Justo cuando se sentó en la cama junto a Saeng, el hombre dejó escapar un pequeño gemido, y su nariz comenzó a tener espasmos, como si estuviera olfateando el aire.

Fue un gesto extraño, uno que Hyun no había visto antes.

Su boca se abrió por el asombro, mientras lentamente se volvía para mirar a Jun, preguntándose si el rey había visto lo mismo que él. Regresando a mirarlo cuando el hombre se movió. Los ojos de Saeng no se abrieron, pero su cuerpo rodó hacia Hyun como si no pudiera soportar estar separado de él. Al instante su cara se apretaba contra el brazo de Hyun, y el jovencito pareció calmarse. Respiró hondo, y murmuró en su sueño, una feliz sonrisa se mostró en sus labios.

—Bueno, esto es jodidamente raro —dijo Jun desde el otro lado de la cama—. ¿Qué está haciendo?

—No lo sé. —Pero Jun tenía razón, esto era endemoniadamente extraño.

Cuando la puerta se abrió, y Min y el médico entraron corriendo, Hyun lo utilizó como excusa para poner un poco distancia entre Saeng y él. No entendía lo que estaba pasando, pero de pronto estaba aterrado por si lo que había pasado entre los dos tenía algo que ver con eso.

Dio un paso atrás y permitió que el médico se abriera paso, pero mantuvo una estrecha vigilancia sobre lo que estaba haciendo. Si como sospechaba, era responsable de la condición de Saeng, nunca se lo perdonaría.

El hombre era tan dulce e inocente. Demonios, ni siquiera conocía lo que contenía el táper. Tenía que ser libre de cualquier Amo y experimentar el mundo. Había muy muchas cosas por ahí para que viera, y aprendiera. Y no podía hacerlo con un dueño observando todos sus pasos.

—Hmmm.

—¿Qué? —Hyun dio un paso adelante cuando el médico murmuró—. ¿Qué pasa con él?

—Bueno… —El doctor dio un salto hacia atrás cuando los ojos de Saeng se abrieron de golpe y miró salvajemente alrededor del cuarto, casi frenéticamente. Tenía los ojos vidriosos como si tuviera fiebre o algo así. Todo su cuerpo empezó a temblar y parecía que estaba tratando de acurrucarse
en una bola.

Hasta que vio a Hyun.

Saeng dejó escapar un pequeño maullido y gateó a través de la cama para llegar a Hyun, ni siquiera prestó atención cuando se destapó y dejó su cuerpo desnudo expuesto para que todos en la sala pudieran verlo.

—Saeng.

Se congeló a mitad del gateo y parpadeó hacia Hyun, sus pestañas aleteando rápidamente. Cuando comenzó a moverse de nuevo, Hyun apretó los labios mientras lo observaba escabullirse hacia un lado de la cama y arrodillarse a sus pies, con las manos enlazadas detrás de la espalda y el rostro inclinado hacia abajo en un gesto sumiso.

«Bueno, mierda».

Hyun se pasó la mano por el pelo y se volvió para mirar a los demás en la habitación. Min y Jun estaban mirándole como nunca lo habían hecho antes. El médico lo hacía fijamente a Saeng.

—¿Esto es normal en él? —preguntó el médico.

—No tengo ni idea —respondió Hyun, frotándose la mano nerviosamente por la cara—. Ha estado manteniendo esa cosa sumisa desde que lo encontré.

—No, me refiero a las garras.

La mandíbula de Hyun cayó, de nuevo. —¿El qué?

El médico finalmente levantó la mirada de Saeng y se volvió a mirar a Hyun. Señaló. —Sus garras —dijo—, ¿normalmente las tiene?

Los ojos de Hyun cayeron sobre el pequeño hombre arrodillado a sus pies. —Saeng, déjame ver tus manos.

El chico inmediatamente sacó sus manos de detrás de su espalda, y se las mostró, y maldición si no tenía una garra de largo y afilado aspecto en cada dedo. Hyun se puso en cuclillas delante de Saeng y agarró una de las manos del hombrecito entre las suyas. Le giró la mano en una dirección y luego en
otra. No había forma de confundirlas con cualquier otra cosa. El chico tenía garras.

—Saeng, ¿cómo es que las tienes?
Él apretó los labios.

—Saeng—Hyun trató de hacer que su voz sonara más severa, pero cuando el jovencito comenzó a temblar, al instante lamentó su áspero tono. Alargó la mano y le levantó la cara por su barbilla—. Saeng—dijo con voz suave pero todavía autoritaria—, te he hecho una pregunta y espero una respuesta. ¿Por qué tienes garras?

—No lo sé, Amo —susurró tan bajo que Hyun casi no lo oyó.

—¿Las has tenido siempre?

—No, Amo.

Hyun soltó su mano y se levantó. Se frotó las suyas por la cara de nuevo, y miró a los otros en la habitación. No sabía qué decir ni qué pensar. Saeng tenía garras. ¿Cómo demonios era posible?

Hyun miró hacia abajo cuando sintió algo frotándose contra sus piernas. Hyun se sorprendió al ver al joven rozando su cara contra la pernera de su pantalón. —Saeng, ¿qué diablos estás haciendo?

El chico se calmó por un momento, y luego se echó hacia atrás para estrechar las manos a su espalda una vez más, con el rostro inclinado hacia abajo. Hyun se quedó mirando. Cada par de segundos, Saeng se inclinaba más cerca, a medio palmo, y lo olía. Y eso era más raro que la mierda.

—Vamos a llevarlo a la cama donde pueda examinarlo.

El médico comenzó a acercarse, pero en el momento en que su mano se envolvió alrededor del brazo de Saeng, este dejó escapar un grito tan fuerte que los oídos le zumbaron a Hyun. No estaba en lo más mínimo sorprendido cuando el chico se lanzó hacia adelante y se envolvió alrededor de sus piernas
como una segunda piel. De alguna manera lo había estado esperando.

—¿Doctor?

El médico se limitó a sacudir la cabeza. —No lo sé, señor. Nunca he visto este tipo de comportamiento antes.

—Lo tengo —intervino la voz de Jun.

Hyun apartó la vista de Saeng y se volvió a mirar a Jun.

El rey estaba mirando al jovencito como si fuera un extraterrestre, pero uno herido. —¿Jun?

Los ojos del rey se levantaron lentamente para cumplir con Hyun. Estaban llenos de temor y un poco de confusión. Se dio la vuelta y miró al doctor. —¿Puedes esperar en el pasillo, por favor?

El médico arqueó una ceja, pero se inclinó ante él, y salió de la habitación cerrando la puerta. Jun agitó la mano hacia la cama mientras arrastraba a Min hasta una de las sillas cerca de la chimenea. Una vez que se había sentado, se subió a su regazo  y se volvió para mirar a Hyun.

—Llévalo a la cama donde ambos podrán estar más cómodo. Esto puede requerir un poco de explicación. No estoy realmente seguro, de cómo explicar de forma sencilla, lo que tiene que ser la única razón por lo que ha sucedido esto.

Hyun tenía curiosidad sobre lo que Jun sabía, y al mismo tiempo, un miedo de muerte. Estaba muy, muy, seguro, de que no le iba a gustar lo que la pequeña bola de pelos iba a decirle. Sin embargo, necesitaba oírlo incluso si era únicamente para saber que diablos estaba pasando.

—Saeng, sube a la cama y métete bajos las sábanas.

Pareció reacio a dejar a Hyun. Frotó de nuevo su rostro sobre la pernera de su pantalón, y luego se arrastró hasta la cama y se deslizó bajo las sábanas. En el mismo momento que Hyun se sentó en la cama, Saeng se pegó a su lado, una vez más, frotando su cara sobre su muslo.

—Todo correcto, habla.

—Creo que de alguna manera Saeng está relacionado conmigo.

Hyun parpadeó, y luego volvió a parpadear, cuando las palabras de Jun penetraron en él. —¿Perdón?

—Saeng tiene todos los… —Jun hizo un gesto con la mano hacia el hombrecito—, síntomas, puedo ver, como te podrás imaginar, que son los mismos que se manifestaron en mí cuando Min me reclamó por primera vez.

Éste resopló. —Gatito, Hyun no ha reclamado a Saeng.

El rostro de Hyun enrojeció tanto que supo que debía estar rojo brillante. El calor comenzaba en el nacimiento del pelo y rápidamente se extendía por la cara y cuello. A partir de ahí, avanzó hacia abajo, hasta los dedos de sus pies. Si estuviera desnudo, se vería como un tomate.

—¡No lo hiciste! —Min exclamó.

Sí, un tomate, un gran tomate, rojo brillante.

—Oh infierno —se quejó su amigo—, lo hiciste.

—No lo empecé —protestó Hyun—. No lo hice, realmente no sabía lo que estaba pasando hasta que... bueno... ya había pasado, y para entonces ya era demasiado tarde.

—¿Cómo no pudiste saberlo? —Min movió la cabeza negando, y levantó la mano—. No importa. No quiero saber los detalles.

—¡Bueno, yo sí quiero! —Jun cruzó los brazos sobre el pecho y miró al otro lado de la habitación—. ¿Cómo diablos acabaste encontrando a alguien de mi línea de sangre cuando se supone que soy el último?

—Jun—dijo Hyun—, lo encontré escondido detrás de un contenedor de basura en un callejón. ¿Cómo iba a saber que podría estar relacionado contigo?

—No hay un “podría” aquí. —El rey puso los ojos en blanco—. Está relacionado conmigo. Está ronroneando.

Los ojos de Hyun se dejaron caer sobre Saeng.
Efectivamente, el hombrecito estaba ronroneando. Cuando Hyun se inclinó y acarició con sus dedos su pelo rubio rojizo, el sonido simplemente se hizo más fuerte.

—Bueno, mierda.

—Podría decirse. —Jun soltó una risita—. Lo reclamaste. Ahora te pertenece. Antes de que lo reclamaras, era humano. Todo lo que era gato en él estaba suprimido. Cuando os apareasteis, se liberaron las compuertas, y su gato emergió. Es por eso por lo que ronronea y tiene garras.

—La pregunta es, Hyun—dijo Min—. ¿Qué vas a hacer con él ahora que lo tienes?

Hyun sacudió la cabeza, sintiendo como si estuviera colgado boca abajo en una montaña rusa, que se había detenido a mitad de camino.

—No tengo ni una maldita idea de mierda.

—Bueno, hay algunas cosas que necesitas saber que te pueden dar una pista —dijo Jun mientras se ponía de pie, y comenzó a pasear junto a la silla en la que Min seguía sentado. Éste se quedó ahí sentado, y observó a su compañero, con un pequeño gesto de preocupación en su rostro.

—¿Cómo qué? —Hyun preguntó.

—Estoy asumiendo dado que se unió contigo, que ambos intercambiaron sangre de alguna manera.

Hyun asintió con la cabeza al recordar el mordisco al labio de Saeng mientras tenían sexo. En ese momento, no le había prestado demasiada atención a eso. Ahora, le gustaría haberlo hecho.

—También estoy asumiendo que te has anudado.

—¿Qué hice que?

Min se rio entre dientes. —Cuando follaste a Saeng, y tuviste el orgasmo, no podías salir de inmediato.

Hyun sintió que su cara se sonrojaba nuevamente. —Oh, sí, me preguntaba qué era eso.

Se llama nudo —dijo Jun—. Mantiene tu semen dentro de Saeng hasta que su cuerpo lo absorbe todo. Es una forma de profundizar su unión.

Frunció el ceño. —¿Ocurre cada vez que tenemos sexo? — De dicha cuestión se asumía que iban a tener sexo otra vez. Hyun aún no estaba seguro.

—Oh, sí —Min sonrió como si en realidad se viera entusiasmado con eso—. Cuando te excitas, tu cuerpo emite feromonas. Cuando Saeng las huele, es como una señal para su cuerpo de que estás a punto de reclamarlo. Y, dado que su cuerpo ansía tus caricias, tu semilla, prepara el camino para ti. Incluso, el cuerpo de Saeng crea una lubricación natural para facilitar tu camino.

—¿Eh?

—Si quieres tener relaciones sexuales con Saeng, no tienes que prepararlo a la antigua usanza. Una vez que huele tu excitación, su cuerpo de forma natural se extenderá para dar cabida a tu polla.

Las cejas de Hyun se alzaron. —¿No jodas?

—No jodo —La sonrisa de Min  se hizo más amplia—. Y ahora que lo has reclamado, si alguien más intenta follar a Saeng, su cuerpo no se lo permitirá. Solamente te permite a ti reclamarlo. En cierto modo trae un nuevo significado a la palabra “fidelidad”.

—Y no te olvides que crecerás más, al igual que lo hizo Min— agregó Jun—. Vas a ser más alto y más fuerte. Lo serás, lo suficiente como para enfrentarte a un león adulto en tu nueva forma. Ahora eres el protector de Saeng. Tu sentido del olfato, el gusto, incluso tu audición, todo irá en aumento.
Serás capaz de correr más rápido, saltar más alto, hacer cosas que no podías hacer antes.

—Y no te olvides del calor de acoplamiento —dijo Min—. Saeng va a necesitar mucho, mucho, sexo, y ya que eres su compañero, lo necesita de ti. Y como pareja suya, también estarás obsesionado con él durante ese maldito tiempo. Y cuando digo que necesita mucho sexo, no estoy bromeando. Tendrás que joderlo hasta perder el conocimiento.

—La persona que tomó su virginidad —Jun hizo señas con una mano a Hyun—, que en este caso fuiste tú, será la persona que tendrá también su corazón. Saeng nunca deseará a otra persona. Te anhela y necesita, tanto como necesita el aire.

La separación de la persona que tiene su corazón es mental y físicamente dolorosa, empeorando con el paso de cada momento.

Hyun comenzó mover la cabeza negando. —No sé si puedo hacer esto. —Saeng estaba jodido de todas formas. Él no sabía si tenía lo necesario para cuidar al otro hombre. Apenas podía cuidar de sí mismo.

—Ya no es una opción, Hyun—dijo Jun.

—Incluso ahora, Saeng se calma por el simple toque de tu piel contra la suya. Si os separáis, os volveréis locos poco a poco, hasta que, o bien tenga que ser asesinado por la seguridad de los
demás, o porque no pueda controlarse a sí mismo nunca más.

—Bueno, mierda.






CONTINUARA............................. 


PD: arriba a la derecha esta una encuesta, como fue el cumpleaños de Hyun subiré una nueva historia con el :3 voten si tienen alguna pareja favorita :3

9 comentarios:

  1. Me encanta unnie continua....q la historia sea del hyunsaeng x fa...:-)

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  2. Unnie actualiza por favor.. 😘 este Capi estuvo genial..

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  3. Wow Hyunsaeng pliss continua pronto porfisss!!!!

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  4. odiooooooo el suspenso porfa actualiza plisssssssss si unnie

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  5. Actualiza por favor!!....
    Muero de ganas por saber que pasara de ahora en adelante..

    Actualiza,actualiza,actualiza...
    Ya a pasado mas de 1 año,no puedes dejaron en tanto suspenso,actualiza pronto.

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  6. Es una lástima que no lo hayas terminado,qué mal, estaba muy buena la historia 😞😞

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