domingo, 30 de noviembre de 2014

La evolución del amor Capitulo 10


Era solo una corta distancia a The Falls, el restaurant de cuatro estrellas en donde Min era el chef principal. 

Él fue contratado cuando tenía veintisiete años y había terminado un prestigioso programa de cocina, eso fue hace diez años. Las clases de cocina las había empezado hace cuatro años. Habían tenido tanto éxito que le dio a The Falls, reconocimiento nacional, por lo tanto el segmento de ‘Cuando Tengas Tiempo’ se grabaría hoy.

Min salió de la tranquila calle donde él y Jun compartían una casa victoriana y se dirigió al distrito comercial de la pequeña ciudad. Era un encantador día de abril, fresco y con brisa y con flores germinando. Bajo el vidrio de la ventana e inhalo el profundo aroma de la primavera. 

Pensó en los ojos de Jun. Esos ojos que lo habían atrapado desde la primera vez que los vio, hace dos años, esa predestinada mañana en que Jun había levantado la cartera que se le había caído a Min de su bolsillo y
corrido detrás de él para entregarla. Min se había enamorado de la sonrisa de Jun, su delgado pero aun así musculoso cuerpo, la explosiva manera en que coqueteaba. Y esos ojos, enormes, claros como el mar tropical. 

Esas eran las cosas que habían atrapado a Min pero lo que hizo que se quedara era más profundo. La ágil mente de Jun. Su alegría. La manera en que se comprometía totalmente en lo que hacía, incluyendo amar a Min. Desde que se conocieron, Jun tenía el corazón de Min , y Min no se arrepentía ni un solo momento.

Como siempre, pensar en Jun, hacía que Min sonriera. Ellos tenían dificultades, como cualquier pareja, pero sorprendentemente para ser dos personas tan diferentes. A pesar de las apariencias encajaban perfectamente como dos piezas de un rompecabezas, sus diferencias se complementaban en lugar de chocar. Cada uno reconocía en el otro la parte faltante de sí mismo, y juntos ellos se completaban.

Una gran y colorida van con el logo de ‘Cuando Tengas Tiempo’ estaba estacionada al lado de The Falls cuando Min llego.

Se sacudió la nostalgia y se apresuró a entrar.

―Min, hi. ―HyoSung tomo su brazo a nivel del codo y lo apresuro a entrar a la cocina―. Ellos ya están aquí, y aun no están todos los de la clase. Han reservado mucho tiempo para nosotros, así que no hay prisa. 

Ellos quieren entrevistarte después de la clase, si estás bien con eso.

―Estoy bien. Siento haber llegado tarde, yo…―Min se ruborizó pensando en lo que lo había entretenido―. Tenía que decirle a Jun que no podía venir conmigo.

HyoSung levanto una ceja, ante el comentario. ―No llegas tarde. Y Jun puede venir.

―Oh no, no puede. Estoy suficientemente nervioso, sin que el este aquí haciendo caras tontas y Dios sabe que detrás del hombre de las cámaras.

―Has lo que quieras, tú serás quien tendrá que tratar con él después. Vamos, te presentare al personal. 

Treinta minutos después, Min estaba frente a su clase con su chaqueta blanca de chef, sudando bajo una caliente supernova de luz. Nombres y caras del personal de ‘Cuando Tengas Tiempo’ giraban en su cabeza, tratando de conectarse. El único nombre que recordaba con seguridad era del reportero que estaba haciendo el reportaje―Troy, un remilgado hombrecito con una sonrisa sin humor quien le dio un húmedo apretón de manos sin vida. De acuerdo a HyoSung, el reportero regular fue incapaz de llegar debido a
una emergencia familiar y ellos no lograron reprogramar la cita.

Min agradeció en silencio a cualquier poder que existiera por la ausencia de Jun. Él podría encontrar a Troy Waters como un irresistible blanco.

―Está bien, gente ―el jefe del personal grito―. Si el señor Park está listo, estamos listos. ¿Señor? ―Solo Jung Min, por favor. Y sí, estoy listo. ―Min sonrió a los estudiantes alrededor. Ellos parecían un poco nerviosos, pero anhelando comenzar. Les sonrió―. Clase, tomen sus lugares, por favor.

Los estudiantes tomaron sus lugares en la espaciosa cocina con cinco estufas, las cámaras comenzaron a grabar y la clase comenzó.

Todo era como un sueño. La señora Weyland quemo su chocolate, pero ese fue el único contratiempo. Min logro intervenir a tiempo para salvar la fondue de ella. La clase termino dándole al Señor Waters una fresa bañada en rica salsa.

―Correcto, gente, eso es un arrollado ―El chef agrego―. Buen trabajo.

―Todos estuvieron maravillosos. ―Min les sonrió a la clase―. Por favor lleven a casa fruta y pastel, hay suficiente. Min salió de la cocina y entro al restaurant, mientras los estudiantes tomaban sus chaquetas, bolsas y la comida que se llevarían. Quitándose la chaqueta blanca, se dejó caer en la silla más cercana.

― ¿Cómo les fue?

Al oír la voz de Jun, Min se giró. Jun estaba sentado entre las sombras de la parte de atrás del cuarto con sus pies arriba de la mesa. Min camino hacia él y golpeo uno de sus tenis verde.

―Abajo ―le dijo―. ¿Qué estás haciendo aquí?

Jun bajo los pies al suelo. ―También te amo. ―Cruzo los brazos y le dio a Min una seria mirada.

Min se sentó a lado, lo jalo más cerca y le beso la mejilla. ―Lo siento, quiero, decir por ser tan cortante contigo. Estoy feliz de verte.

―Si, lo apuesto. Estabas realmente ansioso por que estuviera contigo.

La mirada de Jun tenía un brillo de algo indefinible. Por un segundo, Min tenía la terrible sensación de que el destino se lo cobraría. Se sacudió eso. Jun nunca sería tan cruel para sabotear la entrevista de Min. No por algo tan pequeño como que no le dejo ver la clase de cocina. O incluso no corresponder apropiadamente la
mamada.

¿Lo haría?

―Jun…

Jun llevo un dedo a la boca de Min. ―Vamos a tratar de nuevo. ¿Cómo te fue en la clase?

Min vio directamente a los ojos a Jun. Había un travieso brillo que se fue rápidamente, reemplazado por orgullo y cariño, y genuina curiosidad. Min le sonrió. ―Perfectamente. Apenas un incidente. Aunque me alegra que todo haya terminado. Nunca he estado tan nervioso en mi vida. 

―¿Incluso después de que te relajé?

―Mi amor, si no hubieras hecho eso, sospecho que hubiera sido incapaz de funcionar. Demasiado nervioso para lograrlo.

Jun se inclinó y lamio la boca de Min. ―Lo sé, probablemente fue bueno que no estuviera aquí. Eso te hubiera molestado.

―Oh ¿en serio?

―Mm-hm.

― ¿Por qué?

―Porque ―Jun contesto, su voz amortiguada por el cuello de Min―, Estarías girándote a ver el jodido reloj de la cocina.

Min se quedó sin aliento cuando Jun lamio detrás del lóbulo de su oreja. Ese punto parecía tener directa conexión con su pene y Jun lo sabía.

―Junnie, por favor. Este no es el momento. ―Min tomo a Jun de los hombros y lo alejo. El vio en esos ojos sin fondo― Había fuego. Presionándose contra el cuerpo de Jun lo beso lo suficientemente duro para dejarle un moretón.

― ¡Min! ¿Estás aquí?

La voz de HyoSung trajo a Min dolorosamente de regreso a la tierra. Se forzó a alejarse de Jun. Hyosung estaba de pie junto a la puerta de la cocina con Troy Waters a su lado.

―Aquí atrás, ―Min dijo.

Hyosung vio alrededor, lo encontró y se apresuró a llegar con él seguida por Troy. ―El señor Waters está listo para iniciar la entrevista ahora. Hi, Jun.

―Hi, Hyo. ―Jun vio al estirado pequeño reportero de arriba a abajo y claramente lo encontró insatisfactorio. 

―Bien ―dijo Min―. Bueno, entonces supongo que estoy listo. Señor Waters, él es Kim Hyung Jun, mi socio. Jun, él es Troy  Waters. Él es el entrevistador del programa de hoy.

―Señor Kim. ―Troy le ofreció una mano floja y Jun la estrecho con obvio malestar―. Señor Park, entiendo que la señora McGhee es la propietaria del restaurant, ¿Eso es así?

―Si, así es.

Troy parecía intrigado. ―Entonces, ¿eres propietario de otro lugar?

Min frunció el ceño. ―No estoy seguro a lo que te refieres.

―Bueno, dices que el señor Kim es tu socio de negocios.

Un incómodo silencio fue quebrado por el ruido de Jun tratando de evitar reírse.

―Jun es mi socio de vida, señor Waters, ―Min finalmente dijo.

Las cejas de Troy subían y bajaban en aparente confusión. Jun hizo un ruido de impaciencia.

―Soy su novio, Troy mi amigo. ―Jun se acercó a Troy y rodeo su con su brazo el cuello de Troy―. Soy el tipo que le chupa el pene cada noche. Y algunas mañanas. ―Movió las cejas, pellizco la mejilla de Troy, y regreso a lado de Min, dejando a un muy ruborizado reportero atrás.

La tensión era tan fuerte que podría cortarse. Min cerró los ojos. No sabía qué hacer si comerse a Jun o aplaudirle. Decidió ignorar todo eso.

―Señor Waters, ¿dónde le gustaría realizar la entrevista?

Troy pasó sus manos por su corbata y traje. ―Si podemos ir a una mesa junto al bar, estaría bien. Más espacio para las luces y las cámaras, sabes.

Min asintió. ―Está bien. Vamos, estaré ahí en un momento. 

Troy abrió la boca y la cerró de nuevo. Dándole una fulminante mirada a Jun, se dirigió a elegir mesa. Hyosung lo siguió levantando sus pulgares hacia Jun animándolo. Jun le guiño un ojo.

Tan pronto como estuvieran lejos de oírlos, Min se giró hacia Jun.

―Jun, ¿Por qué haces cosas como esa?

―Él es un estirado.

―Claramente. ¿Y eso disculpa tu conducta?

― ¿Por qué debería ser amable con él? De cualquier modo, es obvio que necesitaba que alguien le aclarara las cosas.

Min trato de mantener el ceño fruncido, pero como de costumbre la entrañable mirada de Jun y la engañosamente dulce sonrisa derretía su ira. Sacudió la cabeza y se rio.

―Bien. Ahora, ¿crees que puedes quedarte aquí y comportarte mientras hago la entrevista?

―Seguro ―Jun contesto alegremente―. No voy a decir ni una palabra.

Min entrecerró los ojos. ― ¿Y te quedaras aquí?

―Absolutamente. Justo en esta mesa.

Jun se acomodó y coloco sus manos en su regazo, y le dio a Min su mejor expresión de ‘no soy adorable’.

Min considero hablar sobre sus sospechas sobre la sinceridad de Jun, o la falta de ella, pero decidió dejar las cosas en paz. Si Jun estaba determinado a causar problemas, él lo haría sin importar nada. Todo lo que Min podía hacer era sostenerse fuerte y atravesar por eso, esperando que Jun no fuera a lanzarles a ambos
agua caliente. Suspiro y se inclinó a besar los labios de Jun.

―Te amo ―le murmuro―. No importa lo que hagas.

Jun le dio una sonrisa completamente traviesa. ―Vamos, amor, el señor trasero-marica está esperándote.

―Realmente no deberías decirle así ―Min se acercó rozando el oído de Jun―. Pero me agrada. Me enciendes cuando eres malo.―Se dirigió a la mesa en donde Troy lo esperaba.

― ¿Estás listo? Finalmente. ―Troy pregunto mientras Min se sentaba en la silla opuesta a él.

Min le dio una dulce sonrisa. ―Si, eso creo.

Una técnico le coloco un pequeño micrófono en la solapa a Min. Él le sonrió a la jovencita. Ella le dio un guiño y rodo los ojos y Min ahogo una risa. Aparentemente el señor Waters no era exactamente popular entre el personal.

En un momento las luces y las cámaras estaban en posición y el jefe estaba listo para comenzar. Sin embargo el señor Waters, no lo estaba.

―Byron, ¿eres un completo idiota? ―Insulto al jefe del equipo―. Debo de ser grabado desde la ¡derecha! Siempre desde la ¡derecha! ¡Dios!

―Está bien, señor Waters. ―La cara de Byron estaba tan blanca como el papel―. Chicos muevan esa cámara al otro lado.

El personal obedientemente movió la gran cámara al otro lado de la mesa. Ellos no dijeron una palabra, pero Min podía ver por las sucias miradas que le daban a Troy como se sentían acerca de eso.

―Así está mejor ―dijo el reportero―. Ahora, quizás podamos comenzar.

Min vio hacia el fondo del restaurant. Como la cámara fue movida para ver el relativamente mejor lado de Troy, él podía ver a Jun descansando de su pintoresca forma en la mesa que habían elegido. Troy y el personal no podrían verlo a menos que se giraran a mirarlo intencionalmente. A Min le gustaba que Jun estuviera ahí, era su propio rayo de sol privado. Sonrió. Jun le sonrió y lo saludo con un movimiento de la mano.

―Señor Park. ―La voz de Troy fue un poco más que un murmullo. Min se sacudió y giro la cara para enfrentar al hombre sentado frente a él―. Si puede alejar su atención de su…su amigo de allá, podemos hacer la entrevista.

―Claro. ―Min forzó una sonrisa―. Estoy listo.

―Está bien, gente ―Byron grito―. Listo para rodar. Y… adelante.

La cara de Troy formo una brillante y alegre sonrisa y sus pequeños ojos como cuentas brillaron ante las cámaras. ―Hola de nuevo, y bienvenidos a ‘Cuando tengas tiempo’ hemos sido testigos de una de las más populares y buscadas actividades en Asheville―El chef Park Jung Min y sus famosas clases de cocina, han
preparado un fondue de chocolate oscuro al vino tinto, y les puedo decir que es algo fuera de este mundo.
―Girándose hacia Min, se inclinó hacia adelante en un obviamente falso intento de ser casual.

Min resistió la urgencia de retirarse.

―Chef Park, ―Troy enfatizo― ese fondue estaba fabuloso.

Min le dio una agradable sonrisa. ―Gracias, muchas gracias, señor Waters. Es mi propia receta.

―Oí que tiene un inusual ingrediente secreto, ¿puede compartirlo con la audiencia?

―Seguro. Uso solo una pizca de chili powder. (pimienta picante o chile en polvo, es un saborizante para la comida)

Troy levanto la cara en una sorpresa tan falsa que Min se mordió la lengua para evitar reírse. Todo el personal, claro está, ya sabía cuál era el ingrediente ‘secreto’. El vio la mesa del fondo sobre la cabeza de Troy. Jun se encajaba un invisible cuchillo en su corazón y colapsaba dramáticamente sobre la mesa. Min sonrió.

― ¿Chili powder? ―dijo Troy―. Mi dios, eso es diferente, ¿Por qué chili powder? ¿Qué hace eso al sabor?

Min vio por la esquina del ojo a Jun que se recuperaba de su fatal herida, encogiéndose dentro de su chaqueta de piel y viendo hacia los botones de su camisa roja. ―Bueno, ―Min comenzó― incluso aunque usamos chocolate oscuro en lugar de chocolate con leche, sigue siendo chocolate, y el vino rojo que usamos es dulce, así que…

Jun, estaba escondido en una esquina y nadie lo notaba, pero su amante eligió ese momento para humedecer un dedo en su boca y rosar el piercing en su pezón un poco más fuerte. Min lo vio y el tren de su pensamiento se descarrilo momentáneamente.

― ¿Si? ―Troy presiono―. ¿Qué decías?

―Oh, e…s-sí. ―Min veía a Jun, quien se jalaba su pezón y lo disfrutaba mucho, a juzgar por el rubor de sus mejillas y sus labios abiertos―. Si, bueno, la salsa podría ser demasiado dulce, ves. Es por eso que hace años pensé en la idea de agregarle chili powder. Eso le agrega la cantidad justa de especias.

Jun se recargo contra la banca de piel roja oscura y desabrocho sus pantalones―los de piel purpura, Min noto sin sorpresa―y el empujo su mano bajo el frente, Min trago saliva. Le estaba costando mucho trabajo mantener la mirada en el entrevistador en lugar de en el hombre que amaba que estaba jugando consigo mismo en la esquina.

― ¿Por qué una pisca de especies es importante?

Min vio directamente a Troy por un momento. ―Si tu solo tienes dulzura, es aburrido, ¿no te parece? Un poco de especies mantiene las cosas excitantes.

Troy hizo un gesto que probablemente sería editado después, pero que Min apenas noto. Su atención estaba en la mano de Jun que acariciaba su erecto pene. Min lamio sus labios.

― ¿Señor Park?

Min se estremeció un poco y trato de enfocarse en su entrevista.

― ¿Hm? ¿Sí? ―Le sonrió brillantemente y Troy soltó un apenas perceptible suspiro.

―Le estaba preguntando, ―dijo el reportero, mostrando una paciencia extra― ¿Que te llevo a considerar la cocina como una profesión?

Jun separo las piernas y levanto la cadera, empujándose hacia su mano. Min se pellizco bajo la mesa para evitar perder completamente el punto.

―Bueno ―contestó―, yo, siempre disfrute jugar con mi…con mi comida.

Jun mojo un dedo con el pre-semen que drenaba de su pene y llevo el pegajoso dedo a su boca. El deseo recorría a través de Min.

―Es decir ―tartamudeo―, siempre he disfrutado ser creativo con la comida, haciendo recetas y seguí haciéndolo, incluso cuando era un niño. Supongo, que es algo con lo que nací, porque no recuerdo ni siquiera…ni siquiera…me siento de otra forma…Oh dios…

Jun estaba ahora de rodillas sobre la banca, con sus pantalones alrededor de sus muslos, bombeando su pene duro con una mano y los dedos de su otra mano enterrados en su culo. Sus ojos estaban cerrados, su boca abierta con placer. Min lo veía fijamente y sintió como su propio miembro despertaba a la vida.

―Señor Park, ¿está todo bien?

La voz de Troy estaba llena de una cortés preocupación con una pequeña falsa sonrisa. Min aparto la vista de Jun y logro parecer más calmado de lo que se sentía.

―Si, estoy bien ―le dijo―. Solo un poco…un poco con dolor de cabeza, eso es todo.

―Bueno, Estamos a punto de terminar ―El reportero palmeo la mano de Min. Su pegajoso toque causo que Min perdiera la erección lo suficiente para aliviar la presión entre sus piernas.

―Has estado en The Falls durante diez años ―Troy continuo―. Has sido el jefe de Chef durante seis años de esos diez años. Ahora creo que estas ocupado y lleno de trabajo. ¿Qué te decidió tomar un trabajo extra dando clases de cocina? ¿Comenzaste hace cuatro años, verdad?

―Si ―Min contesto―. Nunca lo vi como un trabajo extra. Amo cocinar y amo compartir lo que he aprendido en años con otros que también lo aman.

Mantuvo un ojo en Jun mientras hablaba. Podía decir que Jun estaba cerca del orgasmo por la manera en que inclinaba la cabeza a un lado y se mordía el labio inferior.

― ¿Y qué acerca de tu socio, señor Park? ―Troy preguntó.

Min levanto una ceja sorprendido y el señor Waters le dio una pegajosa y molesta sonrisa―. ¿Tu socio también cocina?

Min sonrió mientras Jun se corría sobre el asiento rojo de piel. ―Realmente él hace una deliciosa salsa blanca.


Continuara..................... 
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2 comentarios:

  1. jajajaja ese Jun tan provocativo :P rl si q hace una deliciosa salsa blnca xD

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  2. Dios baby!!! Pervertidor de caballitos, sigue así y Jung Min te castigara

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