miércoles, 19 de noviembre de 2014

Algo para Santa. Capitulo 7


Jun estaba impresionado con su habilidad para pensar en la noche anterior mientras se abrazaba a los niños, preguntando por sus sueños de Navidad y sonriendo para las fotos.

Joon participó en varias de ellas. A Jun le gustaba pasar tiempo con el niño, más que nada, porque Joon le recordaba mucho a su papá.

Un niño de la edad de Joon se acercó y Joon lo reconoció. Después de tomar la fotografía Joon y el niño, Sung, estaban junto a la pantalla hablando de cuando la escuela comenzaría de nuevo y lo que ellos esperaban conseguir este año para Navidad. Jun mantuvo sus ojos sobre Joon, aunque sabía que Joon no iba a alejarse de su lado.

Una mujer joven con dos bebés gritando se acercó. ¿Por qué en el mundo un padre quería una foto con esos niños infelices? estaba más allá de él. Jun se dirigió a los más pequeños en silencio, haciendo todo lo posible para calmarlos. La niña se calmó hasta que sólo quedaron sus sollozos, pero su hermano continuó el alboroto. Jun echó un vistazo hacia el lugar donde Joon estaba con Sung y su madre. Otro grito atrajo su atención hacia su regazo mientras el niño lloraba su desgracia. La madre parecía a punto de llorar también. 

—Está bien —le dijo Jun a ella —Esto ocurre a veces — Los berridos del hermano provocaron otra vez los de su hermana y los brazos de Jun estaban llenos de bebés retorciéndose y llorando. 

Intentando sostener un suspiro de frustración, Jun se volvió hacia Joon otra vez. Joon no estaba ahí.

Jun miró por encima de su hombro, tratando de ver si Joon y Sung se había movido detrás de su silla. Todavía sin ver alguna señal de ellos, se fue contra la política y se puso de pie con los bebés en sus brazos, entregando uno a uno de vuelta a su asombrada madre. Ella los colocó aun llorando, en su cochecito.

—Lo siento señora, pero hay una emergencia. Si puede volver más tarde, voy a hacer que tomen su foto y la pago de mi bolsillo. Ahora me tengo que ir —Jun bajó de la plataforma y buscó por todo el escenario. No vio a Joon.

—¿Joon? Kim Joon, ¿dónde estás? —Jun trató de mantener la calma. Preguntó a la gente de pie en la fila, —¿Alguno de ustedes vio a donde se fue el pequeño duende que estaba sentado conmigo antes? Estaba justo ahí —señaló el lugar —hablando con su pequeño amigo.

La mayoría de la gente parecía irritada porque el abandonara el escenario, pero una señora dio un paso adelante. —Su madre vino a recogerlo, lo vi tomar su brazo. A ella como que no le importaba lo que estaba haciendo y lo apartó del otro niño. Pensé que tal vez estaba enojado con él por algo. Se fueron por ese camino —Señaló detrás del escenario.

La madre de Joon había muerto cuando él era un bebé, Jun pensó con creciente pánico. —¿Cómo se veía ella? — preguntó la mujer.

—Era bonita, con el cabello rubio. Y vestía muy bien, ya sabes, en un traje con zapatos caros y un gran bolso Gucci.

Jun apeló a los padres en la fila. —¿Me ayudarían a buscarlo? Esa no era la madre del niño y necesito encontrarlo inmediatamente. Si lo encuentran o lo ven, por favor vayan con cualquier cajero y díganle dónde está.

Jun corrió en la dirección que la amable señora le había señalado. Sacó el móvil del bolsillo, lo encendió y llamó a Hyun.

—Hola hermoso. ¿Qué pasa? ¿No estás...

—Joon ha desaparecido.

—¡¿Qué?! ¿Desaparecido dónde? ¿Qué pasó Jun? ¿Dónde estás? — Hyun sonaba frenético. El corazón de Jun golpeó y una sensación de malestar se apoderó de su estómago.

—Creo que fue Tawna —dijo en el teléfono. —Una señora dijo que una rubia lo tomó del brazo y lo apartó y que se estaba quejando de él, parecía enojada. Tiene que ser ella. Ven hasta aquí por favor. Lo siento Hyun. Estaba de pie justo al lado del escenario, hablando con un amigo de la escuela. Había gemelos gritando en mi regazo y me quedé mirando por encima de él para asegurarme de que todavía estuviera ahí hablando con este Sung. La madre del niño pequeño estaba ahí con ellos. Entonces la siguiente vez que miré, se había ido. Sabe que no debe alejarse de mi lado, entonces Tawna debió haberle dicho algo para que se fuera con ella. Lo lamento.

—Esa perra. Estoy en camino. Búscalo, pero quédate en ese piso. Mantendré un ojo a mi paso hacia la piso de abajo. Estoy tratando de no enloquecer aquí.

—Lo siento Hyun. —Jun no podía disculparse lo suficiente.

—No es tu culpa. Ella estaba a la espera de una oportunidad para vengarse de mí por despedirla. Si daña un cabello de su cabeza, me aseguraré de que su vida sea un infierno de ahora en adelante. Ayúdame a encontrarlo Jun— La voz de Hyun casi se rompió en la última frase.

Jun buscó en todo el piso, diciéndole a cada cajero que pasaba que estuviera atento y no entrara en pánico. Miró por todos los rincones. Deseó tener el poder para bloquear las puertas, pero tenía miedo de que ella ya lo hubiera sacado del edificio. Lo único que tendría que hacer era caminar en línea recta a la escalera eléctrica, luego hacia abajo y fuera de la puerta principal. Que Dios lo ayudara, no podía soportar pensar en Joon con ella. Como dijo Hyun, ¡perra!

Dobló una esquina y vio a Hyun dirigiéndose hacia él. Se moría de ganas por entrar en los brazos de Hyun, pero ahora no era el momento.

—He buscado por todas partes en este piso —dijo Jun.

—¿Tienes alguna idea de donde lo llevaría ella?

—No, pero Dios la ayude cuando la encuentre, vamos — Hyun hizo un gesto a Jun para que lo siguiera.

Viendo a la mujer que había presenciado el secuestro, él agarró el brazo de Hyun y lo atrajo hacia ella. Presentó a Hyun y le preguntó si ella podía recordar alguna otra cosa.

—En realidad, no. Ella no era muy alta. Estaba muy maquillada y tenía las uñas de color rojo brillante. Los ojos del muchacho se ampliaron mucho cuando ella le agarró la mano, como si estuviera asustado, como si algo estuviera mal. Lo siento no dije nada en ese momento porque pensé que era su madre —Ella tomó la mano de su hija y se alejó.

Hyun la vio irse. Jun podía casi sentir cómo vibraba con la ira. Sus ojos, cuando se volvió hacia Jun, eran sombríos.

—¿Qué le está haciendo? ¿Por qué está haciendo esto? La policía, tengo que llamar a la policía —Hyun sacó su teléfono mientras que Jun estaba de pie sintiéndose impotente, quería seguir buscando; pero sabía que no encontraría a Tawna y a Joon de pie en un pasillo en algún lugar esperando a ser encontrados.

Jun escuchó a Hyun dar el nueve-uno-uno al operador de información. Estuvo de acuerdo en permanecer en la línea hasta que llegara la policía.

Jun preguntó —¿Puedo cambiarme? Lo siento, pero no puedo volver y ser Santa mientras Joon se encuentra extraviado. Tengo que ayudar a buscarlo.

—Sí, adelante. Voy a correr hasta la oficina y al ático para asegurarme de que no se lo llevó ahí. Nos encontraremos de nuevo aquí. Tenemos que encontrarlos. Jun, ¿crees que va a hacerle daño? —Hyun  nunca había sonado tan vulnerable.

Jun no podía evitarlo. Caminó hacia él y puso sus brazos alrededor de Hyun para un rápido abrazo.
—No, vamos a encontrarlos y tienes que prometerme que presentarás cargos cuando lo hagamos —dijo.

Hyun bufó —No lo dudes.

Jun se apresuró a cambiarse y pronto se encontró con Hyun de vuelta en el escenario de Santa, ahora vacío. En poco tiempo un par de oficiales se presentaron. Se corrió la voz a través de la tienda y una multitud se había reunido mientras Hyun y Jun hablaban con el agente y la agente de policía, los oficiales Sinclair y Kilgore, respectivamente.

Jun describió el traje de duende que Joon llevaba y les contó cómo había desaparecido. Hyun explicó el despido de Tawna semana pasada y el reemplazarla con Jun. Ambos describieron el comportamiento abusivo de Tawna hacia Joon.

—¿Dónde está la madre de Joon? — preguntó la oficial Kilgore, mirando a la multitud.

—Su madre murió cuando él era un bebé. Solo hemos sido él y yo por años. Nunca lo dejaría con Tawna de buena gana — Frunciendo el ceño, Hyun se llevó una mano a la frente.

Jun sabía lo que significaba el gesto. Hyun tenía una migraña, pero no había manera de que fuera a sucumbir al dolor ahora.

—¿Qué debemos hacer oficiales? Voy a cerrar la tienda por si eso les ayuda, pero no hay manera de que podamos monitorear a todo el que se vaya. Tawna posiblemente ya se lo ha llevado fuera de la tienda. No me puedo imaginar lo que espera ganar. ¿Quiere dinero por el rescate? Ella sabe que yo haría cualquier cosa por Joon. ¿O está tratando de volverme loco? ¡Dios, no sé qué hacer! —Hyun se estaba agitando inevitablemente y Jun sabía que era en parte debido al dolor de cabeza. Sudor perlaba su frente y la tensión apretaba los hombros y el cuello de Hyun. En cualquier otro momento habría hecho que Hyun se recostara en una cama o un sofá y él lo masajearía, tratando de ayudar a aliviar el dolor.

—¿Tienes algo que puedas tomar para el dolor de cabeza? — Jun preguntó en voz baja.

El oficial Sinclair lanzó una mirada de Jun a Hyun. —¿Está bien señor? ¿Tenemos que llamar a alguien, tal vez pedir una ambulancia?

—Es sólo una migraña. Tengo la medicina en mi cuarto de baño — Hyun intentó sonar fuerte, pero Jun podía decir que a su jefe el dolor lo estaba matando. —Jun, ¿quieres ir a por eso para mí? Necesito una de las pequeñas pastillas de color blanco. Mantén tu celular.

Jun corrió hacia el ascensor. Cuando las puertas se abrieron, vio el sombrero del duende de Joon tirado en el suelo en la esquina.

Corrió hacia atrás lo suficiente para ver a Hyun y a los policías y gritó —!Oficiales. Hyun, aquí! — 

Luego se dobló hacia atrás para asegurarse de que nadie se acercara al ascensor.

Cuando Hyun se detuvo sin aliento junto a Jun, sus ojos se abrieron.

—Eso no estaba ahí cuando llegué abajo hace un rato — Se agachó para recogerlo, pero el oficial Sinclair lo detuvo.

El estómago de Jun cayó cuando la mujer policía se puso los guantes de látex y colocó el sombrero en una bolsa de pruebas, al igual que en un episodio de CSI. Pensó que su corazón se detendría. Evidentemente Hyun compartía la sensación, porque dio un paso atrás con una mano apretando su pecho.

—¿A dónde va esto? —la oficial Kilgore indicó el ascensor.

—Es un ascensor privado utilizado principalmente por personal de oficina y por Joon y por mí. 

Va a las oficinas en el quinto piso y al ático donde vivimos. Ni siquiera se detiene en las otras plantas —Hyun habló con una tenue voz. Jun sabía que no podía levantar la voz mucho más que un susurro o la cabeza le golpearía sin piedad.

—¿Ella sabe eso? —Preguntó el oficial Sinclair.

—Por supuesto, solía usarlo todo el tiempo —respondió Hyun.

—Entonces diría que después de que usted bajó, ella y Joon subieron a uno de esos pisos.

Jun estuvo de acuerdo y sintió una ráfaga de esperanza.

Todos ellos entraron en el ascensor, los oficiales diciendo que buscarían en el piso de oficinas, instruyendo a Hyun y a Jun para revisar el pent-house.
Cuando fueron al pent-house, Hyun fue directo al cuarto de baño de su dormitorio y sacó una pastilla, apoyándose en el mostrador por un momento. Jun lo siguió y cuando puso su cabeza en el pecho de Hyun, los poderosos brazos de Hyun se fueron a su alrededor. Sintió el estremecimiento de Hyun y deseó poder hacer o decir algo para que se sintiera mejor. 

—¿Señor Kim? —La oficial Kilgore llamó desde la puerta del pent-house. Se apresuraron hacia ella y la vio sosteniendo un pequeño rectángulo blanco.

—Esto estaba en el suelo junto a la puerta del ascensor —dijo tendiéndoles la mano hacia ellos, —¿Sabe si es de su hijo?

—¡Sí! —Jun exclamó. —Es la goma de mascar que le di. Trabaja conmigo en la escena de Santa y si va a estar tan cerca de la gente tiene que tener buen aliento. Él y yo usamos este chicle. Siempre tenemos dos o tres de nuestros bolsillos — Se volvió hacia Hyun, con una sonrisa en su rostro. —Apuesto a que ese inteligente niño está dejándonos pistas. Primero el sombrero y ahora esto. Vamos a ver si dejó algo más —Jun tomó la mano de Hyun, llevándolo fuera de la puerta y de nuevo al ascensor.

Se bajaron en el piso de la oficina. Hyun se dirigió a su despacho y Jun al suyo. Revisando el baño de al lado, Jun encontró nada y volvió a salir, sacudiendo la cabeza. Hyun hizo lo mismo.

Quedaban un par de oficinas y la sala de almacenamiento al final del pasillo. El oficial Sinclair se reunió con ellos en el ascensor y habló en voz baja a la oficial Kilgore. Jun se encaminó al final del pasillo.

Sus ojos estaban fijos en una pequeña mancha blanca en la puerta de la sala de almacenamiento. Al acercarse se dio cuenta de que era otra pieza de chicle, ésta más pequeña. Joon había roto una pieza por la mitad y la dejó caer. Probablemente le quedaban únicamente dos en el bolsillo. ¡Que niño tan brillante!

—Hyun, por aquí. Nos dejó otra pista —Jun hizo un gesto a los otros. Los oficiales se apresuraron a él y Hyun se movió tan rápido como pudo, teniendo en cuenta que su cabeza probablemente se sentía como si fuera a estallar.

Los oficiales sacaron Jun lejos de la puerta de la sala de almacenamiento.

—¿Qué hay ahí? — la oficial Kilgore susurró.

—Es sólo un almacén de suministros necesarios en las oficinas. Cajas de papel, artículos de escritorio… Hay un armario con suministros de limpieza para los conserjes —Jun les dijo.

—Hágase a un lado —dijo el agente Sinclair, la mano en su arma. La habitación no estaba cerrada con llave y el hombre abrió la puerta y la empujó de golpe. Nada se movía en su interior. Parecía vacía. El corazón de Jun se hundió.

Saltó cuando el oficial dijo en voz alta —Joon ¿estás aquí?

Un ruido llamó su atención sobre la puerta del armario. Jun y Hyun siguieron a los oficiales hasta el armario y Jun sacudió la puerta abierta. Pensó que su corazón iba a explotar cuando vio a Joon sentado en el suelo con cinta adhesiva sobre su boca, sus ojos llenos de lágrimas y sus brazos envueltos alrededor de sí mismo como si se estuviera congelando. Un juego de llaves estaba en el suelo junto a él.

Jun se apresuró a recoger a Joon, sabiendo que agacharse sería probablemente más de lo que Hyun podría manejar en este momento. Se volvió hacia los demás. Las lágrimas corrían por el rostro de Hyun también. Jun no sabía si eran de alivio, dolor o ambos. Moviéndose rápidamente para pararse cerca de Hyun, Jun sostuvo a Joon para que Hyun pudiera llegar a tocarlo y acunar la parte posterior de la cabeza de su hijo. Jun vio lo que la migraña le estaba haciendo a Hyun y sabía que el hombre tenía que estar entero y tranquilo tan pronto como fuese posible. Hyun estaba temblando y el sudor perlaba su frente.

—Voy a sostenerte por un segundo —dijo Jun, llevando Joon afuera del armario. —Papá tiene otro muy mal dolor de cabeza. Este es el oficial Sinclair —Señaló al hombre y luego a la mujer. —Y esta es la oficial Kilgore. Nos ayudaron a buscarte.

Jun señaló el juego de llaves al oficial Sinclair. Utilizando un bolígrafo del bolsillo, el policía las enganchó y las recogió colocándolas en otra bolsa de pruebas.

Jun sabía que Hyun necesitaba sostener a su hijo, pero parecía como si su migraña fuera progresivamente empeorando y Jun no quería añadir esfuerzo. Además, la oficial Kilgore dio un paso adelante en ese momento.

—Joon—dijo suavemente —tenemos que quitarte la cinta de la boca. Lo siento cariño, pero va a doler — Sosteniendo un lado de la cabeza de Joon, le arrancó la cinta de una sola vez.

Joon gritó. Agarró su cara cuando más lágrimas brotaron de sus ojos.

—Lo sé cariño, pero era la única manera de hacerlo — dijo la oficial. —Si se quita lentamente, sólo duele más. Eres un niño muy inteligente ¿verdad? Nos dejaste pistas que nos ayudaron a encontrarte. ¿Sabes a dónde se fue la señora?

Joon hizo un llamamiento silencioso a su papá y Hyun llegó a él. Joon era tan bueno, tan agudamente consciente del dolor de Hyun. Envolvió sus piernas alrededor de su papá y apoyó la cabeza en el hombro de Hyun, poniendo una mano para acariciar su mejilla con ternura.

—Te amo papá.

—Yo también te amo Joon—susurró Hyun. —Estaba tan asustado.

—Fue Tawna. Estaba enojada y me dijo que estabas herido y que debía ir con ella, que me necesitabas para hacerte sentir mejor. ¿Cómo sabía ella que tenías otro dolor de cabeza?

Hyun respiró hondo y se tambaleó un poco.

—Whoa, Hyun, dame a Joon de vuelta y vayamos a tu habitación para que puedas descansar. Todos vamos a apilarnos en la cama y a estar muy quietos y en silencio. Joon, Tawna no sabía nada del dolor de cabeza de tu papá. Ella te mintió. Su migraña vino mientras estábamos buscándote —Hyun dejó que Jun tomara a Joon, un claro indicio de lo mucho que le dolía.

—Hiciste un buen trabajo dejando pistas para que las siguiéramos. Eso fue muy inteligente de tu parte. El sombrero y los chicles que dejaste atrás nos ayudaron a encontrarte. Tu papá y yo estamos muy orgullosos de ti. Ahora, necesito que me ayudes a cuidar de él.

Joon asintió y luego se dejó caer en el hombro de Jun, mirando por encima para ver a su papá. Jun se volvió para ver cuán pálido y tembloroso lucía Hyun. La preocupación por Hyun y el alivio de encontrar a Joon tenían a Jun casi estremeciéndose.

Los dos oficiales estaban sosteniendo a Hyun por cada uno de los brazos mientras todos entraban al ascensor y subían hasta el pent-house. Los oficiales preguntaron a Hyun si estaba seguro de no querer ir al hospital. Hyun les dijo de manera inequívoca que no.

Con Hyun y Joon acomodados en la cama en la habitación a oscuras, Jun se dirigió a los oficiales en la puerta.

—¿Qué pasará ahora? puedo mirar en los archivos y encontrar su dirección para ustedes, su número de teléfono y cualquier otra información que tengamos. Hyun y yo ya hemos hablado de esto. Queremos presentar cargos.

—¿Usted y el señor Kim? —Las cejas del oficial Sinclair subieron. —¿Son pareja? ¿Usted puede hablar por Hyun?

—Uh... —Jun se detuvo, sin saber cómo llamar su relación. —Somos una pareja, pero no voy a hablar por él. Hablamos antes y yo estaba bajo la impresión de que definitivamente quería presentar cargos. ¿Podemos hablar de eso cuando la encuentren y la cabeza de él no se divida? Realmente tengo que ver cómo está.

—Nos pondremos en contacto con ustedes tan pronto como nos enteremos de algo. Estoy contenta de haber encontrado al joven Joon y de que no estuviera herido de gravedad. Estaremos en contacto señor—la oficial Kilgore estrechó la mano de Jun.

Después de cerrar la puerta detrás de los oficiales, Jun corrió a la cocina para tomar un plátano y un poco de jugo para Joon y una botella de agua para que compartiera con Hyun. Jun sentía que tanto él y como Hyun podían necesitar un buen trago, pero la migraña de Hyun tenía prioridad en estos momentos.

Cuando entró en el dormitorio, se puso de pie para una segunda vista de la escena en la cama. Si creía en las apariciones místicas, juraría que un aura espiritual se cernía sobre la cama, llena de los colores del amor.

Hyun yacía de espaldas muy quieto y Joon estaba sentado con las piernas cruzadas junto a él, suavemente acariciando la cabeza de Hyun mientras tarareaba una versión lenta de Jingle Bells. ¡Ese niño era un protector!

Joon levantó la vista cuando vio a Jun. La tristeza ensombreciendo sus ojos. —¿Lo harás? No lo hago tan bien como tú. Le duele mucho.

—Lo sé cielo. Yo me encargo. Te traje un pequeño aperitivo. Siéntate al otro lado de él y sostén su mano como antes. Creo que eso lo ayudó la última vez. Le da algo bueno para concentrarse. Te ama mucho.

—¿Es por mi culpa que su cabeza le duele esta vez? — Preguntó Joon, subiéndose a sus rodillas y arrastrándose al otro lado de la cama de Hyun.

—No corazón —susurró Jun. —Es por Tawna y por lo mala que es ella. Estaba asustado de muerte porque no te encontráramos y estaba furioso porque te llevó. ¿Dijo ella por qué lo hizo? —Jun entregó el plátano a Joon y acomodó la caja de jugo en la mesa junto a la cama.

—Dijo que se suponía que papá iba a ser de ella. Supongo que no sabía que tú le gustarías más, ¿huh?
Jun se maravilló por la respuesta, sin darse cuenta, Joon acababa de dar en el clavo. Pero Jun no iba a seguir esa línea de pensamiento con el niño. En su lugar, le preguntó acerca de algo que le había sido desconcertante.

—¿Tawna dijo algo acerca de las llaves que dejó? ¿Sabes por qué estaban ahí?

—Sólo las tiró y dijo que no tenían ningún valor. ¿Cómo es que las llaves no tienen valor? ¿No abren cosas? —Joon ladeó la cabeza y esperó una respuesta.

—En verdad así es cielo, si no se han cambiado las cerraduras. Estaba molesta de que no pudiera entrar en las oficinas más. Olvidémonos de ella y pensemos en tu papá ahora vas a ayudarme a hacer que se sienta mejor, ¿huh?

—Sí, no me gusta cuando le duele mucho —Joon acarició el pecho de Hyun suavemente.

—Joon ¿Sabes si tiene una almohadilla térmica?

—Está en el armario en el pasillo por el cuarto de baño adicional. A veces papá la usa en mi estómago, si me duele — dijo Joon cuando comía un bocado de plátano.

Jun la encontró junto con un cable de la extensión. La enchufó en la cama y la encendió en punto medio. Luego se fue al baño, dejó correr el agua fría en el fregadero y tomó unos seis paños. Corrió a la cocina de nuevo por unos cubitos de hielo, que colocó en el fregadero con las toallas. Puso una toalla en el lavabo y sacó otra de la mesita de noche.

Colocó la almohadilla ahora muy caliente en los pies de Hyun y lo cubrió con el extremo de la colcha para mantenerlo en su lugar. El calor podría extraer la sangre de la cabeza de Hyun, aliviar un poco la presión.

Luego Jun escurrió uno de los húmedos paños fríos, se secó las manos y trajo la tela a la cama.

—Hyun, te voy a poner una compresa fría sobre los ojos. Esto te ayudará con el dolor. Relájate bebé 

—Entonces Jun comenzó los suaves movimientos de las caricias con los dedos.

—¿No vas a tararearle como hiciste antes? Creo que le gustó —dijo Joon.

—Si crees que es así, entonces lo haré. Si terminaste con tu merienda, sólo tienes que tirar la cáscara a la basura junto a la cama y acostarte al lado de tu papá. Sentirte cerca le ayudará, te lo prometo —Jun pensó por un segundo y comenzó a tararear en voz baja la versión lenta de Lambert de Mad World. Pensó que el título era apropiado para la ocasión. Observó a Joon moviéndose muy lentamente mientras se acomodaba junto a Hyun. Hyun levantó el brazo un poco y Joon se deslizó más cerca, apoyando la cabeza en el espacio abierto que Hyun le dio. Hyun encerró a Joon en un abrazo suave y el corazón de Jun se derritió. El siguió tarareando y acariciando.

Extendiendo su brazo hacia arriba, Jun volteó el paño para poner el lado frío hacia abajo. Durante la hora siguiente estuvo de ida y vuelta al baño, consiguiendo compresas frías y reemplazándolas cuando era necesario. Vio que Joon se había quedado dormido y que el brazo de Hyun yacía relajado alrededor de su hijo. Se dio cuenta que el dolor de Hyun estaba cediendo. La tensión había prácticamente desaparecido de los hombros y la tensión alrededor de sus ojos había disminuido.

Jun se inclinó y colocó un suave beso en la frente de Hyun. Cómo odiaba ver a este hombre fuerte y vibrante, siendo abatido por el dolor. Hyun suspiró y giró la cabeza un poco hacia los labios de Jun. Jun sonrió y puso besos más suaves a lo largo de la frente de Hyun, su nariz, sus mejillas y la barbilla. No interrumpió su tarareo, aunque estaba sintiéndose ya muy cansado.

—Shh, descansa ahora. Acuéstate con nosotros —le dijo Hyun.

—¿Mejor? —Preguntó Jun.

—Mmm-hmm, te necesito. Realmente me ayudas —Hyun murmuró, levantando el otro brazo para que  Jun se acurrucara más cerca. Jun puso su cabeza en ese lugar perfecto donde hombro de Hyun y el cuello se reunían y se sintió quedarse dormido también. Su último pensamiento fue que debía ser una imagen dulce la que estaban haciendo.


Continuara............. 

1 comentario:

  1. Ashhh esa desgraciada es una perra como dijeron hyun y jun, menos mal encontraron bien a joon, pobre hyun me imagino el dolor pero tiene a su hijo y a su amor para ayudarlo, yo también me imagino la ultima escena como algo muy entranable, me voy corriendo al capo final con algo de melancolía...

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