domingo, 15 de mayo de 2016

El placer de Saeng Capitulo 7




Hyun no entendía por qué no podía salir inmediatamente de Saeng. Parecía estar atrapado en el interior del hombre. Su pene estaba hinchado y dolorido, pero podía sentir cada inspiración que el chico hacía, al apretar su sensible carne.

Era como una dulce agonía.

Una parte de él no quería salir nunca, sentir la apretada y tensa carne de Saeng envolviendo su falo durante el resto de su vida. La otra parte, la parte irracional, quería correr tan rápido y tan lejos como sus pies se lo permitieran. Había visto muchas cosas raras en las últimas semanas, pero nada como esto.

Para colmo de males, había follado a Saeng. Apenas recordaba haberlo hecho. Sabía con certeza que no lo había empezado. Por lo menos, estaba bastante seguro. El primer claro recuerdo era de cuando ya estaba en el interior del pecaminosamente apretado culo del pequeño hombre. Todo lo anterior estaba lleno de brumoso placer.

Dioses, si había lastimado a Saeng nunca se lo perdonaría a sí mismo. Tal vez solo necesitaba estar lejos del hombre, entregarlo a Jun, o algo, cualquier cosa para no fallárselo de nuevo, lo que era una clara posibilidad si seguían durmiendo en la misma cama. 

Al instante sintió como su polla se desinfló, deslizándose libre del cuerpo de Saeng, Hyun rodó a un lado de la cama, y se levantó. Agarró su ropa, y corrió al baño, cerrando la puerta tras él.

Se apoyó contra la puerta, tranquilizándose lentamente, respirando profundamente, hasta que sus manos dejaron de temblar. Dioses, se había follado a Saeng, y maldita sea si no quería volver a hacerlo. Pero el hombre era tan inocente, tan ingenuo. Y Hyun se había aprovechado, aunque no lo hubiera comenzado.

Era un monstruo, clara y sencillamente. Su único curso de acción era marcharse. Continuar con la misión era un buen comienzo. Eso le daría algún tiempo para despejar su cabeza, y pensar en lo que era mejor para él, porque Saeng ciertamente no lo era. Pasar más tiempo con él, probablemente únicamente dañaría al hombrecito aún más. Solo necesitaba dejar su cuidado en manos de otra persona.

Él pensaría sobre la cosa de “no poder salir del cuerpo del chico” más tarde, mucho más tarde. Con un plan en mente, Hyun se aseó, y rápidamente se puso la ropa. Una vez estuvo listo para salir, agarró el pomo de la puerta. Tomando una profunda inspiración, abrió la puerta y salió.

Gimió cuando vio a Saeng arrodillado en el suelo junto a la cama, con las manos cruzadas detrás, y la cabeza inclinada hacia el suelo. «Me cago en la puta». Hyun lo levantó, y lo puso sobre la cama, luego tiró de las mantas por encima del joven.

Una vez que estuvo tapado, se dirigió a la puerta.

—¿Amo? —susurró Saeng justo cuando llegaba a la puerta.

Hyun se volvió y levantó un dedo. No podía soportar escuchar lo que iba a decirle. No podía ser bueno. Ni un solo pensamiento en su cabeza lo era. Sabía que la había jodido. Estaba bastante seguro que Saeng también lo sabía. Y Hyun no estaba en el estado de ánimo adecuado para escuchar la censura del pequeño, no cuando tenía tanta auto-recriminación por sí mismo ya.

—Ni una sola palabra, Saeng.

Hyun vio los labios del chico apretarse cuando se volvió hacia la puerta, la abrió y salió. En silencio cerró detrás de él y caminó por el pasillo. Cada paso lejos de Saeng era una agonía. Sentía como un pesado peso se asentaba en su pecho, y empeoraba con cada paso. Estaba tan increíblemente jodido que ni siquiera podía expresarlo.

Hyun se sorprendió al ver que Changmin, Kyuhyun, y Min, lo estaban esperando en la parte inferior de las escaleras. Changmin y Kyuhyun estaban completamente equipados y listos para la batalla.

Debían tener ya un plan de batalla. «Debe haber pasado más tiempo de lo que pensaba».

Arqueó una ceja a Min cuando se dio cuenta que su amigo no estaba equipado.

—Oh, no me jodas —espetó Min—. Alguien tiene que quedarse aquí y proteger a Jun.

—Así es. —Sonrió Hyun—. Porque no queremos que el pequeño gatito ande solo. Puede ser que consiga engancharse en un poco de hilo.

Los ojos de Minse estrecharon.

Hyun simplemente se rio y tomó el equipo que Kyuhyun le tendía. Rápidamente se vistió, asegurándose que su pistola estaba asegurada y cargada, y que el resto de armas estuvieran colocadas en los lugares apropiados.

—Así, ¿cuál es el plan?

—Vamos a utilizar la entrada marítima para llegar al almacén —dijo Changmin—. Sospechamos que será la menos vigilada. Iremos al amparo de la oscuridad. Por suerte, no hay luna esta noche, así que deberíamos poder ser capaces de llegar a la muelles con relativa facilidad.

—¿Y una vez que alcancemos los muelles?

—Entraremos en dos equipos. —Hyun notó como el hombre que estaba detrás de Kyuhyun se adelantaba—. Este es Suk.

—Sí, lo recuerdo.

Suk y Hongki, otros de los soldados de Jun, habían sido fundamentales en el derrocamiento del rey Geraldo, y la subida al trono de Jun. Hyun sonrió y le tendió la mano, estrechando la de Suk.

—¿Cómo estás, amigo? No te he visto en un tiempo. 

—Bastante bien. El rey nos ha tenido a Hongki y a mí, haciendo un trabajo de reconocimiento para identificar la lista de personas que apoyaron a su tío a hacerse cargo del trono. Regresé anoche mismo.
—Justo a tiempo para unirte a nuestra pequeña fiesta. —

Hyun se echó a reír—. Qué suerte.

—Sí, bueno... —sonrió Suk—. Hacemos lo que debemos para complacer a nuestro rey.

—¿He oído mencionar mi nombre?

Hyun se volvió para ver a Jun saliendo de su estudio. — Hey, gatito, ¿cómo está el hilo?

Jun siseó.
Min gruñó.
Todos los demás gimieron y revolvieron sus ojos. Hyun solo se rio. Le encantaba pinchar al pequeño chico. Era muy divertido meterse con Jun. Hyun sacudió la cabeza y se acercó a la puerta. —Vamos a poner en marcha el espectáculo. 

—Espera —lo llamó Changmin cuando se encontró con Hyun camino a la camioneta—, pensé que Saeng vendría con nosotros. 

«Mierda».

—Ah, no, está durmiendo —dijo, con la esperanza de que Changmin se lo tragara. Realmente no quería entrar en lo que había ocurrido con Saeng. No estaba preparado para hacer frente a lo que había hecho. Todavía no, tal vez nunca.

Hyun se metió en el asiento delantero de la oscura camioneta, y esperó a que todos los demás se subieran. Una vez Changmin emprendió el camino, Hyun utilizó una linterna pequeña para revisar el plano que Kyuhyun le entregó. Los planos según Changmin habían sido fáciles de conseguir. Sin embargo, su lectura no lo era. Hyun era un asesino no un arquitecto.

—Vamos a entrar en dos equipos —dijo de nuevo Changmin— . Uno entrara por el lado este del almacén, el otro por el oeste.

Min quiere que vayamos lo más silenciosamente posible, y eliminemos aquellos objetivos que no podamos noquear o sortear.

Hyun hizo una mueca. Min se había suavizado desde que se apareó con el rey gatito. Ya no eliminaba a los objetivos sino que trataba de encontrar la manera de trabajar furtivamente a su alrededor. A él no le gustaba escabullirse. Lo odiaba, de hecho. No se convirtió en un asesino del gobierno para tener que escabullirse.

—Lo que sea —gruñó.

—Nuestro objetivo principal, por supuesto, es rescatar a Kyu Jong.

—¿Qué pasa con las otras víctimas? —preguntó Kyuhyun desde el asiento trasero—. ¿Si los encontramos, nos alejamos o los rescatamos?

Hyun pensó en lo que Saeng había sufrido en manos de su antiguo Amo y gruñó bajo en su garganta.

—Los rescatamos a todos, al igual que a Kyu.

—¿Estás seguro que es buena idea, Hyun? —preguntó Changmin.

—Probablemente no, pero lo haremos de todos modos. — Los dedos de Hyun se apretaron contra los bordes de la hoja de papel en sus manos—. No voy a dejar que nadie sufra la misma suerte que Saeng, no si puedo evitarlo.

Y eso simplemente le recordó a Hyun lo que había sucedido entre él y Saeng esa mañana. ¿Cómo podía haber utilizado al pequeño hombre, de esa manera? Se sentía peor que la mierda de gato. Pero si quería rescatar a Kyu , y posiblemente a más víctimas, necesitaba dejar todos los pensamientos sobre el chico a un lado.

Y esa tarea era más difícil que en la que se encontraban actualmente.

Changmin los condujo hasta el muelle donde el rey tenía algunos barcos. Hyun nunca entendería por qué un cambiaformas gato era propietario de embarcaciones. ¿No tenían los gatos miedo al agua? Hyun se quedó perplejo cuando vio como Jun había nombrado a su barco.

—¿El maullido del gato?

Suk se encogió de hombros. —Si te burlas del rey, voy a ahogarte en el agua.

Hyun ignoró a Suk . —¿Cómo de rápido es esta cosa?

Fue Hongki quien respondió. —Es un Layup estándar equipado con un ocho punto dos Mag MPI Merc 380 HP, aletas de compensación, Bravo 1, motor Mount y está completamente equipado. 

—¿Ah, cómo de rápido es? —preguntó Hyun, más confundido que un homofóbico en una fiesta gay. Era un maldito barco, ¿no? Con la descripción que Hongki le dio, bien podría haber sido un complejo de misiles, o una consola de comandos por lo que a Hyun se refería. Flotaba en el agua. Ahora, si fuese rápida, entonces estaría muy, muy, feliz. 

Hongki sonrió. —Puede ir a ciento veinte kilómetros por hora.

—Agradable —dijo Changmin cuando saltó al barco. Hyun tuvo que admitir que la cosa tenía un elegante aspecto. Era blanco con rayas de color amarillo y negro, adornándole los laterales.

—Está bien, si hemos terminado de admirar al rey de los súper barcos, ¿podemos empezar a movernos? —preguntó Suk, pero Hyun podía ver la envidia en los ojos del hombre.

Quería conducir a este cacharro. ¿O era a ese gatito? El humor y la admiración por la artesanía del barco se desvaneció cuando Hongki, deslizó el barco a través del agua, utilizando el alumbrado de la costa para encontrar el camino.

Cuando llegaron a la zona en la que estaba ubicado el complejo, la luz del amanecer estaba empezando a brillar débilmente a lo  lejos. Hyun sabía que solamente tenían una hora o dos antes de que el sol realmente despuntara.

Hongki giró el barco unos diques antes de llegar al almacén y se acopló a él, deslizándose un poco y luego amarró al maullido del gato. Todo el mundo bajó del barco, e hizo una revisión rápida de su equipo.

—Vamos a pie desde aquí —susurró Changmin—. Mantened un perfil bajo, y tratad de no recibir un disparo.

Hyun estaba con el equipo del este, formado por Hongki y Kyuhyun. 
Suk y Changmin estaban tomando el lado oeste del almacén. Hyun tocó el dispositivo de comunicación en su oído, asegurándose que estaba conectado, antes de salir detrás de su equipo.

El almacén se situaba en una zona de la ciudad donde Hyun no traería ni a su peor enemigo. Se estremeció ante el pensamiento de Saeng viviendo ahí. Había tantos edificios abandonados que se preguntó por qué la ciudad simplemente no demolía el maldito sitio.

Hongki le tocó el hombro, apuntando hacia la construcción en la que iban a infiltrarse. Tenía que dejar de pensar en Saeng. Iba a distraerlo y provocar que lo mataran. Hyun nunca había perdido el foco en una misión, y no iba a empezar ahora. Eso solamente confirmaba que era necesario que dejara al chico en manos de Jun. El hombrecillo era una enorme distracción que no necesitaba. Pero dejarlo ir… «Joder, tengo que concentrarme».

Hyun vio a dos guardias patrullando el muelle, ambos se veían como si prefirieran estar en cualquier otra parte. Probablemente no esperaban que nadie surgiera arrastrándose hacia ellos desde el agua limítrofe al complejo, que es exactamente lo que Hyun y su equipo estaban a punto de hacer.

Sus cejas se elevaron cuando Kyuhyun sacó una pequeña pistola de la cadera y luego apuntó. Se dio cuenta que no era un arma de fuego normal. Sonrió cuando vio al félino cargar la pistola con emplumados dardos rojos con punta de fibras prensadas.

Los tres se agacharon detrás de una pila de cajas cuando Kyuhyun apuntó y disparó en rápida sucesión, ambos guardias cayeron silenciosamente al suelo. Romperles el cuello aseguraría que los bastardos no recibieran respaldo pero intentaría hacer las cosas a la manera de Min.
Si no funcionaba, Hyun aún tenía su arma, y no estaba cargada con tranquilizantes.

—Vamos a movernos —le susurró Hongki mientras permanecía de pie, visualizando su camino a través de los elementos que cubrían el muelle. Hyun y Braden lo siguieron. El dueño del almacén era un maldito estúpido. No había manera de que Hyun, tuviera este enorme desorden en un muelle si tenía guardias vigilando su espalda.

Tampoco le gustaba únicamente dejar fuera de combate a los guardias con un dardo tranquilizante. En la línea de trabajo de Hyun, se opinaba que matando a los enfermos, y a los contaminantes se aseguraba que no volvieran a crecer como malas hierbas. Era un mundo de “perro se come a perro”, y
Hyun planeaba ser el que más comiera de todos.

Los tres se movieron rápidamente, agarrando a los guardias caídos y ocultándolos lejos en un pequeño cobertizo. Si nadie notaba su desaparición, no sabrían que estaban siendo asaltados hasta que encontraran a los inconscientes guardias.

Solo podían esperar que no fuera hasta que Hyun, y su equipo se hubieran marchado.

Kyuhyun abrió la puerta trasera, y se deslizó en el interior, Hongki lo seguía y Hyun iba al final. El edificio era malditamente enorme, pero el único lugar en el que Hyun estaba interesado era el sótano, donde se encontraban las celdas.

Hongki levantó dos dedos, marcando las nueve en punto, y luego señaló a Hyun que tomara las escaleras junto a ellos. Hyun recordó las metálicas escaleras en el plano. Llevaban al sótano.

También recordó a Saeng diciéndole que había dos guardias en la puerta de entrada al sótano, y uno en cada extremo. Hyun se bajó la negra máscara y se fundió en las sombras, bajando por las escaleras silenciosamente.

Cuando llegó a la parte inferior, Hyun la rodeó, escondido bajo las escaleras mientras estudiaba el plan. Los dos guardias estaban de pie junto a una puerta grande de metal, hablando y riendo en voz baja. Estaban relajados, y eso es exactamente lo que Hyun necesitaba.

Kyuhyun apareció junto a él, como si se hubiera materializado de la nada. Hyun apretó sus labios, odiando el hecho de que el gatito se hubiera colado ante él. Esta vez el gato le tendió una segunda pistola de una funda de su muslo, ambas pistolas estaban cargadas con los mismos dardos rojos de
fibrada y prensadas puntas. Dioses, lo que Hyun no daría por poder simplemente disparar a los cabrones.

Hyun se dio la vuelta, apuntando con su pistola a la escalera y mirando hacia atrás a Kyuhyun, mientras el otro hombre se arrastraba hacia los dos guardias, poniéndolos fuera de combate en cuestión de segundos. Tuvo que admitir que era bueno. También él sería muy bueno si tuviera a un chico de veintiún centímetros de polla esperándolo.

Hyun sacudió la cabeza mientras sonreía para sus adentros. Era tan malditamente pervertido.

—¿Por qué sonríes? —articuló Kyuhtun silenciosamente.

Una vez más, Hyun sacudió la cabeza y señaló a la puerta. Conseguir al guardia de la derecha de la entrada no iba a ser difícil. Pero llegar al guardia, al otro lado de la puerta del sótano antes de que alertara a alguien de su presencia, iba a ser un problema.

Era un riesgo que Hyun estaba dispuesto a correr. Tenían que liberar a Kyu.

—Tu principal objetivo es derribar al guardia del otro lado — susurró apenas Hyun, mientras ambos caminaban silenciosamente hacia la puerta. No habían ventanas, nada que pudieran usar para ver a lo que se enfrentaban en su interior. Lo único que podían era confiar en los planos, y Hyun esperaba
como agua de mayo, que nadie hubiera remodelado el lugar desde que fueron elaborados.

Kyuhyun asintió. Levantó un dedo, luego dos. Cuando su tercer dedo apareció, Hyun abrió la puerta. El guardia miró sorprendido, lo que le dio ventaja a Hyun. Agarró al hombre y le rompió el cuello mientras el cambiaformas disparaba al otro guardia.

Lástima que el guardia tuvo la oportunidad de pedir ayuda por radio antes de que pudiera derribarlo.

—Tenemos que movernos rápido. Vamos a tener visita muy pronto —dijo Hyun mientras se apresuraba por el largo pasillo. El elemento sorpresa ya no estaba de su lado.

Necesitaban moverse lo más rápido posible antes de que llegaran más guardias.

Hyun comenzó a buscar a Kyu. Lo encontró de inmediato. Estaba tirado en el frío piso de hormigón, dentro de una celda a mitad de camino por el pasillo. Su amigo parecía una mierda. Había adelgazado, su piel parecía deslucida y demacrada. Los dedos que tenía curvados alrededor de las barras parecían rotos.

Alguien le había dado bien.

Kyuhyun registro al guardia, y luego arrojó a Hyun un manojo de llaves. Él abrió rápidamente la celda y luego tiró de Kyu a sus brazos. El hombre, una vez corpulento y musculoso, no pesaba nada. Eso le dolió.

—Estarás a mi espalda —le dijo a Kyuhyun—. Agradecería que la protegieras. Éste puso los ojos en blanco, y luego señaló hacia la puerta. Mientras Hyun corría por el pasillo, escuchó un lloriqueo procedente de otra celda.

—Comprueba las otras celdas, Kyuhyun. Mis manos están llenas. —Kyu no se había movido, era un peso muerto en sus brazos.

—Mierda —maldijo Kyuhyun —. Hay alguien aquí.

—Date prisa —espetó Hyun —. Agárralo y vámonos.

Salió corriendo de la celda, con un pequeño y delgado hombre apretado contra su pecho. Subieron los escalones, corriendo de vuelta por donde habían venido. Hyun maldijo cuando escuchó disparos. Se suponía que iba a ser una limpia misión de entrar y salir. No tenía que haber disparos.

Debía confiar en que el resto de sus hombres hubieran logrado salir con vida. Hyun tenía un objetivo y lo llevaba en sus brazos. Vio a Kyuhyun y a Hongki aporreando a dos guardias, pero Suk no estaba a la vista.

Eso no era bueno.

—¡Retirada! —gritó Hyun antes de desaparecer por la puerta por la que había logrado colarse. Corrió por el muelle, Kyuhyun pisándole los talones. Tenían que llegar a la embarcación. Estaba algunos diques más abajo, pero sabía que si salvaban esa distancia que los separaba, estarían relativamente seguros.

—Hyun—le gritó Kyuhyun mientras se tambaleaba hacia delante y cayendo posteriormente al suelo. El hombre que llevaba rebotó de sus brazos, golpeando el muelle con un sonido sordo. No se movió. Ni siquiera una mueca de dolor. Tan solo permaneció ahí y se quedó mirando como si fuera consciente, pero no.

Hyun se apresuró hacia Kyuhyun, haciendo una mueca cuando vio una floreciente mancha roja empapar la parte posterior de su camisa. «Mierda, Kyuhyun ha recibido un disparo». Hyun corrió hacia la izquierda y colocó a Kyu  detrás de una pila de cajas, y luego agarró al hombre desconocido, llevándolo también antes de volver a por su colega.

—¿Puedes levantarte?

Kyuhyun lanzó un gruñido, pero logró ponerse en pie. No había manera que Hyun pudiera llevar a los dos hombres inconscientes. Estaban jodidos.

—¿Necesitas ayuda? —preguntó Hongki mientras derrapaba hasta detenerse justo frente a Hyun.

—Agarra a ese tipo. —Señaló al flaco—. Yo llevaré a Kyu.

Estaban casi en el barco cuando Hyun oyó la maldición de Changmin resonar en el aire. —¿Cómo diablos conseguiste un disparo?

—Con mucho cuidado —dijo Kyuhyun mientras Changmin lo ayudaba a subir al barco.

—¿Dónde está Suk? —preguntó Hyun mientras dejaba a Kyu en uno de los asientos acolchados.

—No estoy seguro. Pensé que lo vi corriendo por la puerta cuando nos dijiste que nos retirásemos, pero... —Changmin miró alrededor, pero sus ojos se dirigieron inmediatamente de vuelta a Kyuhyun.

—¡Arranquen el barco de mierda! —gritó Suk mientras corría por el muelle.

Los ojos de Hyun se abrieron como platos al ver al hombre más endemoniadamente grande que jamás había visto, correr a poca distancia de Suk.

¡Y el hombre tenía una maldita cola!

—Entra, entra, entra —gritó Kyuhyun.

Hongki arrancó la embarcación. Suk casi falla el salto cuando Hongki sacó el barco del muelle. Aterrizó en la cubierta, jadeando pesadamente.

—¿Has visto a ese cabrón? —preguntó Suk , sus ojos abiertos como platos mientras miraba hacia el muelle que rápidamente se fue haciendo cada vez más pequeño, mientras se alejaban.

Hyun tragó saliva. —Sí, supongo que los monstruos realmente existen.

—Sí, imagino que sí —dijo Suk mientras miraba de nuevo hacia la orilla.

Todos los hombres miraron a la criatura que aullaba en el muelle, su silueta era enorme e intimidante como el infierno.

Hyun estaba tan jodidamente contento de que no se hubiera encontrado con una de esas cosas en su salida. Eran más bicho raro que Jun.






Continuara......................

2 comentarios:

  1. Jajajaja Hyun le término diciendo bicho a Jun jajajaja

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  2. Ay, dios mio... un nudo con Saeng? :o Está muy buena, seguila pronto o creo que voy a enloquecer, jajaja.

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