sábado, 26 de diciembre de 2015

Una Navidad Tri-Omega



—Min es un hombre fuerte, Jun, ya lo sabes. Puede cuidar de sí mismo. No sé por qué no está en contacto con nosotros, pero sí sé que tiene que haber una explicación. Min no nos asustaría de esta forma si no tuviera una buena razón.

Jun cerró los ojos por un momento, tomando una profunda respiración antes de abrirlos de nuevo. Le dio unas palmaditas en el pecho a Hyun. —Está bien, ¿qué necesitas que haga?

—Min iba a la ciudad para recoger tu regalo sorpresa de navidad, pero, bueno, nunca los recogió y están en camino hacia aquí. Por lo tanto, yo necesito que tu tengas lista una de las habitaciones de invitados, tenemos compañía.


—¿Compañía?

—Se suponía que iba a ser una sorpresa para ti, pero invitamos a tus padres para que vinieran a pasar la Navidad con nosotros.

—¿En serio? —Hyun vio una sonrisa cruzar el rostro de Jun, levantando una esquina de sus labios por primera vez desde que descubrió que Mindesapareció—. ¿Mamá y mis papás van a venir?

Hyun asintió con la cabeza. —Síp, debería estar aquí en cualquier momento. Catherine, del restaurante, los está trayendo. ¡Mierda!

La sonrisa de Jun cayó. —¿Entonces Min no los recogió?

—Sí, lo siento.

Jun asintió con la cabeza. —Supongo que debería ir a preparar la habitación de invitados, entonces.
—Vamos a encontrar a Min, bebé.

Jun no parecía muy convencido, pero asintió con la cabeza de todas formas mientras se alejaba. Se detuvo en la puerta y miró por encima del hombro. —Gracias, Hyun. Sé que estás tan preocupado como yo. Si me necesitas, ya sabes dónde estaré.

—Lo sé, bebé y gracias.

Hyun negó con la cabeza cuando Jun salió. Él nunca se acostumbraría a saber cómo de considerado era su pareja. No importa cuál fuera la situación, Jun siempre tenia en mente el bienestar de sus parejas. Nunca deja pasar la oportunidad para que cualquiera de ellos supiera cuánto los amaba.

Al oír un vehículo acercarse, Hyun salió corriendo de su estudio y abrió la puerta de entrada. Sintió que su corazón golpeaba en su pecho hasta que el vehículo quedó a la vista y se dio cuenta que no era Min, pero si los padres de Jun. Se alegró de que llegaran sanos pero hubiera sido mejor si lo hubieran hecho con su pareja.

Hyun salió al porche mientras esperaba que el vehículo se detuviera. Saludó con la mano cuando los padres de Jun salieron del auto y caminaron hacia él. Hyun dio un abrazo a la madre de Jun y la condujo hacia la cálida casa, mientras que John y Brian cogían su equipaje.

—Me alegro que llegarais a salvo, pero tenemos un pequeño problema, —dijo Hyun mientras tomaba el abrigo de Lilla—. Creo que Jun va a necesitarte. Min esta perdido.

—¿Qué? —Exclamó Lilla—. ¿Es por eso que no nos recogió en la estación de tren?

Hyun asintió. —Él fue a la ciudad para recogerlos, pero al parecer nunca llego. No hemos podido contactar con él, ni siquiera a través del lazo de parejas. Jun está a punto de enloquecer.

Lilla palmeó la mano de Hyun. —Te apuesto a que tú no estás tan lejos de eso.

Hyun hizo una mueca. —No, pero...

—¿Pero estas tratando de resistir por Jun? — Preguntó Lilla, fijando sus misteriosos ojos en Hyun—. Es normal que sientas, Hyun, incluso si eres el Alfa. Jun necesita saber que estás tan preocupado como él.

—Si le hago saber que estoy nervioso entonces va a estar más alterado de lo que está ahora, —insistió Hyun—. Él me necesita para ser fuerte.

—También va a saber que eres humano, Hyun. —Lilla inclinó su cabeza hacia un lado y se echó a reír—. Bueno, tan humanos como nosotros podemos ser, de todos modos. Y necesita eso también. —Lilla miró al alrededor la gran sala—. Ahora, ¿dónde está mi hijo?

Hyun pensó en las palabras de Lilla mientras le mostraba la habitación de invitados. ¿Podría ella tener razón? Jun sabía que era muy querido. Hyun trató de mostrárselo en todas las formas posibles. Eso nunca había sido su tema, pero ¿el hombre necesita ver el sufrimiento de Hyun también?

—Jun, tu madre está aquí —dijo Hyun mientras escoltaba a Lilla a la habitación de invitados. Jun estaba esponjando las almohadas y colocándolas sobre la cama. Levantó la mirada y dejó caer la almohada, corriendo a los brazos de su madre.

Le dolía el corazón por su pequeña pareja. Observando por un momento, deseó que él pudiera encontrar a Min y tráelo a casa, donde él debía estar. Jun necesitaba al hombre, tanto como Hyun lo necesitaba.

Hyun se volvió y regresó a su estudio. Sacó una botella de cristal del aparador y se sirvió un pequeño trago, bebiéndolo de un tiro. Si no lo necesitaran en este momento, se habría servido una bebida mucho más grande.

Sólo recordó otro momento donde se sintió así, desesperado, necesitado, y abrumado. Fue cuando se encontró por primera vez con Jun y tuvo que dejar ir a Min. Él y Min habían sido amantes durante diez años por entonces.

Cuando Hyun encontró a Jun ambos asumieron que él era sólo la pareja de Hyun. Min se hizo a un lado y salió de su habitación. Mientras que Hyun estaba muy emocionado que había encontrado a su pareja, su corazón dolía por renunciar a Min. Él Amaba a Jung Min.

Hyun sonrió y puso su vaso en el aparador. Jun había sido un proyectil, entrando y reclamando a Hyun y Min como sus parejas. Además el día en que descubrió a Jun en un programa de televisión acerca de fotografía y el día en que descubrió que podía mantener a Min fue el día más feliz de su vida.

Hyun se dejó caer pesadamente en su sillón cuando de pronto se dio cuenta de lo que Lilla trato de decirle. Tener a sus dos parejas lo hacía más feliz que cualquier otra cosa en la tierra. Compartir con ellos era el único camino a seguir, tanto en su felicidad y como en su desesperación.

Hyun se puso en pie y se dirigió rápidamente a la gran sala. Se puso de pie en la parte inferior de las escaleras y miró hacia el balcón del segundo piso. —¿Jun? ¿Puedo verte en las escaleras por un momento?

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Jun salió de la habitación de invitados, donde estaba ayudando a su madre y sus dos padres ha instalarse, muy contento de que ellos estuvieran aquí, pero distraído por su preocupación por Min.

Miró a un lado del balcón donde Hyun esperaba.

La preocupación que vio en el rostro de Hyun hizo que su pulso se acelerara. Hyun era siempre tan tranquilo y sereno. Si estaba preocupado lo suficiente como para mostrar su preocupación, entonces las cosas debían estar muy mal. Un súbito temor lleno a Jun. Sus pasos se desaceleraron, mientras caminaba por las escaleras, con miedo de lo que Hyun le diría.

—¿Qué pasa? —Susurró—. ¿Has encontrado a Min? ¿Está... él está bien?

—No, bebé, todavía no.

Cuando Hyun abrió sus brazos, Jun estaba más que dispuestos a saltar dentro de ellos. Apenas sofocado su llanto mientras los brazos de Hyun se cerraban a su alrededor.

—Tu madre me señaló que yo estaba intentando ocultar mi preocupación de ti y de que tenía que compartirlo contigo, —murmuró Hyun—. Somos más fuertes juntos que separados, incluso cuando nuestro corazón está ahí perdido en algún lugar.

A pesar de la fuerte nevada que caía fuera, Jun se sentía más caliente que en horas. Sí, su corazón se sentía fracturado, sin Min aquí para tenerlo también, pero al menos tenía a Hyun, Hyun fuerte y poderoso.

Jun sabía que Hyun estaría ahí para él, no importaba qué. Y tal vez eso era todo lo que importaba. Jun puso su cabeza sobre el pecho de Hyun y se sostuvo tan fuerte como pudo. —Te amo, Hyun.

—También, te amo, Jun, —susurró Hyun respondiendo—. Yo siempre lo haré.

Jun sonrió. Enterrado cerca de Hyun, se volvió a ver la nieve que caía fuera de las grandes ventanas delanteras. La nieve parecía tan densa que ni siquiera podía ver el granero desde donde ellos se encontraban.

Una repentina mancha oscura en el manto de color blanco llamó la atención de Jun. Él entrecerró los ojos para mirar más de cerca. Lo único que veía era blanco y más blanco.

Pensando que solo estaba imaginando cosas, Jun comenzó a alejarse cuando la oscuridad llamó su atención una vez más.

—¡Hyun, mira! —Señaló Jun por la ventana.

Jun sintió la mano de Hyun apretarlo a su cuerpo mientras Hyun se asomaba por la ventana. Su corazón latió más rápido cuando la oscura mancha comenzó a tomar la forma de una persona. Jun se apartó de Hyun y se acercó a la ventana.

—¿Hyun?

—Ya me adelanté, bebé —dijo Hyun mientras corría hacia la puerta y la abría. Jun lo siguió, saliendo al porche con Hyun. Se frotó las manos arriba y abajo de sus brazos, cuando el frío le llegó, recordando a Jun de cuán frío Min debe estar.

Jun corrió a la casa y cogió una manta de la parte de atrás del sofá. Llegó a la puerta de enfrente justo a tiempo para ver a Hyun envuelto por la nieve. Por un momento, perdió la pista de él, entonces vio algo que le hizo gritar.

Al salir de la nieve vio a Hyun con Min envuelto en sus brazos. Su ropa estaba mojada y fangosa, su cuerpo temblando. Su piel tenía un tinte azulado. Jun saltó del porche y corrió hacia ellos para envolver la manta sobre los hombros de Min.

Él plantó varios besos a lo largo de línea de la mandíbula de Min y en general tocó a su pareja para asegurarse de que él era real y no un deseo por parte de Jun.

Él era real.

—Min, Dios, estábamos tan preocupados —dijo Jun, mientras caminaba de regreso con él y Hyun a la casa. "¿Dónde estabas? ¿Qué pasó? ¿Por qué no te comunicabas con nosotros? Yo estaba muy asustado.

—Jun, dale un momento —dijo Hyun.

Jun enrojeció, sintiéndose como un tonto.

—Ve a buscar un poco de té caliente para él y aviva el fuego —Hyun le indico—. Yo voy a quitarle esta ropa mojada.

—Sí, sí, yo puedo hacer eso. —Jun no esperó para nada más. Corrió a la cocina para hacer chocolate caliente para Min. Le temblaban las manos cuando prendió la hornilla y colocaba la tetera sobre ella.

Min estaba en casa.

Jun se sentía mareado.

—¿Jun? ¿Puedes conseguir ropa seca para Min? —gritó Hyun desde la sala de estar.

—Sí, —respondió Jun mientras caminaba hacia el dormitorio. Él agarró una sencilla camisa de algodón, un par de pantalones de deporte y unos calcetines de lana entonces se apresuró a regresar a la sala de estar. Encontró a Min rodeado de Hyun y sus padres.

—Toma, —dijo Jun mientras le entregaba la pila de ropa a Hyun . Sus ojos devoraban a Min, asimilando cada una de las señales de su reciente trauma desde la contusión en su cabeza hasta el temblor en su cuerpo. No sabía lo que Min había atravesado, pero al menos estaba vivo.

La tetera en la cocina, hizo un chillido agudo. Jun regresó a la cocina y preparó una taza de chocolate caliente para Min. Volvió a llenar la tetera y la colocó en bajo en caso de que alguien más quisiera chocolate caliente o té después llevó la taza para Min a la gran sala.

Min se había cambiado, una manta estaba envuelta alrededor de sus hombros. Jun necesitaba tocarlo, sentirlo. Necesitaba saber que Min estaba a salvo. Y después necesitaba saber por qué demonios el hombre no se había contactado con él o Hyun.

—Toma, dulzura —dijo Jun, mientras sostenía la taza a Min. Frunció el ceño cuando Hyun tomó la taza y la puso sobre la mesa de café—. Hyun, que...

—Él sólo necesita otro momento, bebé —dijo Hyun. Palmeó la mesa de café—. Aquí, siéntate. Min estaba a punto de decirnos lo que pasó.

Jun se sentó en la pequeña mesa de madera, frente a Min y Hyun. Vio a Min cuidadosamente. Parece que había más color en su cara y sus dientes habían dejado de castañear. Todavía tenía una fea contusión en la frente que preocupa a Jun.

—Yo estaba de camino a la ciudad para recoger a tus padres, —comenzó Min— cuando vi algo cruzar el camino. Salí a ver qué era y me resbalé. Lo siguiente que sé es que la nieve caía y me estaba congelando.

Jun frunció el ceño. —¿Por qué no condujiste de regreso?

—Lo hice, pero la nieve caía tan fuerte que la camioneta sólo hizo la mitad del camino. Tuve que
caminar el resto del camino.

—Oh.

—De todos modos, llegar a casa era sólo la mitad de mi problema. Yo tenía que averiguar lo que vi corriendo por la carretera. Eso me tomo como una hora. —Sonrió Min—. ¿Quieres ver lo que encontré?

—Oh sí, supongo que sí. —Jun no podía entender por qué Min parecía tan preocupado por lo que corrió por delante de su camioneta hasta que se levantó la manta y sacó un pequeño bulto café.

—Oh... —Jun susurró suavemente mientras tomaba al pequeño cachorro que Min le tendía. Él acunó a la pequeña bola dormida en su pecho, sus ojos estaban llorosos. Alzó la vista para ver a Hyun y Min que le sonreían.

—Feliz Navidad, Junnie—dijeron ambos al mismo tiempo.

Min estaba en casa, donde debía estar. Sus padres habían venido a celebrar la primera Navidad de Jun con sus parejas, y tenia a un cachorro nuevo. La nieve caía fuera pero por dentro era cálido y lleno de amor. Sí, era una feliz Navidad.

Jun le devolvió la sonrisa a sus parejas. —Feliz Navidad.




..................................................FIN....................................................

1 comentario:

  1. Que lindo! Aunque el susto que Miné dio a sus parejas no se lo quita nadie. Min actuó de buen corazón al salvar al cachorro, aunque eso le acarreará dificultades.

    Muchas gracias por este regalo.

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