domingo, 1 de marzo de 2015

Barcos en la noche Capitulo 13




Hyun llevó a Saeng a su recámara. Era la primera vez que había traído a alguien ahí, sus encuentros sexuales tenían lugar en hoteles o en las casas de los otros hombres. Su recámara era su santuario. No le dijo a Saeng lo que significaba para él llevar a alguien ahí.

—Toma asiento, Saeng. ¿O quieres tomar una ducha primero? —preguntó Hyun, sabiendo que ambos aún estaban pegajosos del club.

—Hablemos. Luego nos bañamos. Luego podemos ir a la cama.


—Está bien.

—Así que dime. ¿Qué paso? ¿Algo paso o…?

—No —interrumpió Hyun—. No fuiste tú, Saeng. Fui yo. Estaba… celoso.

—¿Celoso? ¿De qué, Hyun? —preguntó Saeng con una perpleja mirada.

—Fue ese estúpido articulo… luego Jun besándote y yo… yo sólo lo perdí —dijo Hyun, avergonzado.

—¿Jun? Él y yo tan solo somos buenos amigos, Hyun. Sabes eso.

—Lo sé pero…

—Espera… ¿qué articulo? No es… ¿lo es?

Comprensión apareció en los ojos de Saeng. —Mira, Hyun, no es lo que crees. Estaba consolándome. Tan solo estaba tratando de ser un amigo.

—¿No soy tu amigo, entonces? —preguntó Hyun herido de que Saeng no viniera a él con cualquier problema que lo preocupara.

—Yo… oh, Dios, Hyun. No puedo decirte —dijo Saeng en un susurro, su voz dolida.



Saeng observó cómo los ojos de Hyun se oscurecían, su cara de repente vacía de cualquier emoción. Asustó a Saeng lo rápido que ocurrió el cambio. —Necesito que te vayas ahora —dijo Hyun rotundamente, volviendo su espalda para mirar fijamente fuera de la ventana.

—Hyun. Por favor entiende… —imploró Saeng.

—No, Saeng. Tan solo vete, ¿está bien? —los puños de Hyun estaban apretados a sus lados, como si estuviera tratando de contenerse de pegarle a algo—. Sería mejor tal vez si nos tomamos un tiempo.

—¿Qué? —Saeng se dirigió a donde Hyun estaba, tirando de su brazo para que Hyun lo enfrentara. Pero Hyun tercamente mantuvo su cabeza alejada—. Hyun, escucha…

—¡No! —Hyun Joong trató de alejarse; se volvió para alejarse, pero Saeng lo sostuvo rápidamente y se negó a dejarlo ir—. ¡Bien! ¿No te quieres ir?

Saeng sacudió su cabeza.

—Entonces tan solo vamos a hacer lo que vinimos a hacer, ¿de acuerdo? —Hyun arrastró a Saeng a la cama, empujándolo y se puso a ahorcadas sobre él—. Es todo sobre el sexo de todos modos, ¿verdad? Desde que no puedes confiar en mí lo suficiente para decirme las cosas.

Hyun empujó de vuelta a Saeng cuando trató de alejarse. Luego Hyun se inclinó hacia adelante, poniendo todo su peso contra Saeng, sosteniendo cautivas las muñecas de Saeng en un fuerte agarre. —Oh no, no vas a ningún lado, Heo Young Saeng. Te tengo justo donde te quiero.




Tú no vas a ningún lado, Saeng. Te tengo justo donde te quiero. La voz de otro hombre, un hombre que lo había lastimado, hizo eco en la mente de Saeng.

Saeng peleó, las manos restringidas en serio, tratando duro de quitar al hombre más grande de él. El cuarto estaba de repente sofocante. Necesitaba alejarse. Necesitaba escapar a algún lugar seguro.

Arañó al hombre, gritándole para que lo dejara ir.

—¡Vete a la mierda! ¡Quítate de encima, bastardo! ¡Quítate con un carajo de mí! ¡No vas a violarme de nuevo! ¡Moriré antes de que te deje hacerme eso de nuevo! ¡Apenas tenía catorce, bastardo enfermo! ¡Quítate de encima! ¡Quítate de encima!


Hyun estaba aturdido, su enojo disipándose mientras miraba al hombre que amaba, romperse ante él. Se quedó quieto, sosteniendo a Saeng firmemente mientras murmuraba palabras para calmarlo. Con quien estaba peleando Saeng era de su pasado, y Hyun necesitaba que la mente de Saeng regresara al presente, a él. Continuaba susurrando palabras de consuelo, su corazón rompiéndose al haber causado que Saeng reviviera sus dolorosas memorias.

Cuando Saeng finalmente dejó de pelear, Hyun miró hacia abajo a la cara llena de lágrimas, limpiando las lágrimas que aún caían. —¿Saeng? Soy yo. Soy Hyun.

Los ojos ciegos de Saeng continuaban mirando hacia arriba.

—Saeng, bebé. Por favor. Soy yo. Mírame, bebé. —Hyun agarró la mejilla de Saeng gentilmente, forzando al hombre a verlo a los ojos—. Sólo soy yo. Regresa. Lo siento, Saengie. Lo siento tanto. —La voz de Hyun se rompió.

—Uh…¿Hyun? —dijo Saeng con voz áspera.

—Sí, bebé, soy yo.

—¿Por qué estás tan triste? —preguntó Saeng, preocupación en su voz por Hyun, y no por sí mismo.

Y Hyun, quien sostenía sus sentimientos cerrados en su pecho, quien sólo lloró una vez cuando su amada abuela había muerto, dejándolo solo en el mundo… ese Hyun finalmente lloró, lágrimas deslizándose por sus mejillas mientras sollozaba silenciosamente.




Hyun sostuvo a Saeng estrechamente en sus brazos, queriendo protegerlo contra el mundo. Quería lastimar al hombre que le había causado tanto dolor a Saeng. Pero todo lo que podía hacer ahora era susurrar palabras de amor mientras Saeng, exhausto, se quedaba dormido en sus brazos.



Saeng despertó en un techo desconocido y una cama que era demasiado cómoda para ser la suya. Sus ojos se sentían pesados y hinchados por alguna razón y… lo golpeó todo al mismo tiempo lo que había confesado a Hyun anoche. —Oh Dios… —gruñó, cubriendo su cara llorosa con sus manos. Le había dicho a Hyun que fue violado y ahora Hyun Joong no estaba en la recámara. ¿Estaba tan disgustado con lo que Saeng le había dicho que había escapado, dejando su propia casa? El corazón de Saeng dolía con el pensamiento.

Buscó alrededor del cuarto sus ropas y las encontró dobladas pulcramente en una de las sillas. Estaba desnudo excepto por su ropa interior. Al menos Hyun había tenido la consideración de despojarlo de sus ropas y acomodarlo cómodamente en la cama antes de decidir salir pitando de su relación.

Pero tal vez Hyun no había escapado, pensó Saeng.

Tal vez estaba en el baño. Esperanza floreció en su pecho mientras caminaba al baño contiguo. No escuchó el agua corriendo, pero tal vez Hyun se estaba bañando o algo. Abriendo la puerta lentamente, se asomó antes de entrar al baño vacío. La decepción lo golpeó como un 4x4.

Rápidamente se vistió, queriendo salir de la casa de Hyun tan rápido como fuera posible.


Continuara...............

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