domingo, 2 de noviembre de 2014

Barcos en la noche Capitulo 7


Saeng miró la fotografía de éxtasis que era Young Saeng.

Sonrió suavemente antes de confirmar al mesero que no, Saeng no requería ayuda médica, y no, la comida no estaba mal. Le tomó unos minutos más a Hyun para convencer al mesero de que Saeng actualmente, en realidad, estaba disfrutando la comida. Para entonces, Saeng había terminado tres cuartas partes de su gran hamburguesa, y los otros comensales, que inicialmente estaban mirando cuando Saeng dejó salir su grito, ahora estaban volviendo a sus comidas.

—¿Entonces, la amas, no es así? A juzgar por tu reacción. —Hyun sonrió ampliamente a Saeng quien no lo estaba mirando a él, toda su atención concentrada en la hamburguesa que sostenía casi reverentemente en sus manos.


Saeng murmuró una incoherente respuesta mientras demolía el resto de su hamburguesa en rápidos mordiscos. Cuando finalmente tragó el último bocado, se sentó mirando al espacio como si no supiera que hacer consigo mismo.

—Esa fue la mejor hamburguesa que alguna vez he tenido —declaró entusiastamente—. Demonios. Eso valía cada centavo, hombre.

—¿Así que vendrás aquí la próxima vez para almorzar, entonces?

—¡Infiernos, no! —Dijo Saeng antes de continuar en una voz más pequeña—. Tal vez una vez al mes… o dos.

Hyun rio, dejando que Saeng tomara su vaso de agua antes de traer a colación el tema de hace tres años que aún lo molestaba hasta este día.

Cuando Saeng había tragado hasta la última gota, poniendo su vaso sobre la mesa, Hyun preguntó: —¿estás listo para decirme ahora porque, Saeng?


Saeng miraba a Hyun a través de la mesa, con sus hermosos ojos y la alta, afilada nariz que le recordaba a los soldados de la Roma antigua. El cabello de Hyun era más largo ahora de lo que solía mantenerlo, tocando el cuello de su camisa. Un mechón marrón rojizo había caído por su frente. Saeng sintió la urgencia de colocarlo de vuelta, y apretó sus puños para detenerse de hacerlo.

—¿Saeng? —dijo Hyun mientras Saeng continuaba mirándolo sin decir una palabra.

Parpadeó, recordando que Hyun le había hecho una pregunta. —¿Esperabas que me quedara, Hyun? ¿Tus otras aventuras de una noche no se van tan pronto como terminas con ellos, o yo fui el primero? ¿Fui el primero en irse sin decir, oh, hey, ya me voy…, y por eso estamos teniendo esta conversación?

Hyun desvió su mirada de la intensa mirada de Saeng. —Sí, tú fuiste el primero en irte sin decir adiós. —Hyun rompió la mirada de lo que sea que estaba viendo, sus ojos regresando a Saeng—. Pero ¿sabías que también fuiste el primero al que nunca le pedí que se fuera? 

Saeng estaba sorprendido de oír lo que Hyun le había admitido.

Pero la parte de él que no creía en finales felices por temor a que sus esperanzas se cayeran rotas al suelo, empujó de nuevo. —Nada hubiera salido de eso, Hyun, lo sabes. Era un simple mesero entonces, un don nadie. Y tú eras una estrella de cine. Aún eres una estrella de cine.

—Nunca nos diste una oportunidad —dijo Hyun, el obstinado tic en su mandíbula haciendo aparición.

—No hubiera funcionado —disparó Saeng de vuelta, igual de terco.

—Bien. ¿Entonces, qué tal ahora? Ahora que ya no eres un mesero. ¿Qué excusas tienes ahora? —demandó Hyun.

Saeng rio, pero su risa no era una nacida de la alegría. —¿Estamos haciendo esto ahora?

—Sí —dijo Hyun entre dientes—. ¿Porque sabes qué, Saeng? Te quería entonces. Aún cuando eras un mesero don nadie. —Lanzó las palabras de Saeng de vuelta a él —. ¿Crees que conseguí este status de estrella de cine de la noche a la mañana? ¿Qué nací en esto? Por favor, Saeng. Atendí mesas alguna vez, también. —Los labios de Hyun se curvaron medio en burla.

—No es eso. No estoy diciendo que seas un snob, Hyun. Dios. Estoy haciendo esto todo mal. —Saeng corrió una mano a través de su cabello en frustración, despeinando el peinado que había tomado la molestia de crear anteriormente.

—¿Entonces qué estás diciendo? —Hyun se reclinó en su silla, sus brazos cruzados en una postura defensiva.

—Estoy diciendo que no era lo suficientemente bueno para ti, ¿está bien? —Saeng admitió triste, sinceramente—. ¿Qué diría la gente si te vieran con un don nadie que trabajaba como mesero? 

—¿Qué diría la gente? ¡Qué diría la gente! —La cara de Hyun se enrojeció con una mezcla de enojo y decepción—. Nunca creí que te importara tanto lo que la gente pensara de ti, Young Saeng.

—Era más lo que pensarían de ti que de mí —dijo Saeng silenciosamente. Sí, él tenía problemas de autoestima. Le había tomado mucho superar el sentimiento de que no era lo suficientemente bueno para nada, ni nadie. Y ahora, esos sentimientos resurgieron de nuevo. 

—Escúchame. Me gustabas entonces porque hablabas lo que pensabas. Porque no podías mantener lo que verdaderamente sentías de mostrarse en tu cara. Me gustabas porque tocaste ese piano de cola como si fuera la cosa más preciosa en todo el maldito mundo. Y sí, me gustabas porque eras -eres- un hombre muy atractivo, Saeng. —Hyun pausó antes de continuar—, aún me gustas. Si tan solo nos dieras una maldita oportunidad.

Saeng sabía que Hyun estaba siendo sincero. Admiraba a Hyun por ser el valiente de los dos. Y no importaba que inseguridades pudiera llegar a tener en perseguir una relación con una estrella de cine, ellas se desvanecieron al escuchar la confesión de Hyun.

Sin embargo, fueron las precauciones de Saeng las que respondieron: —¿puedo… puedo tener tiempo para pensarlo?

—Sí —dijo Hyun—. Pero no te tomes demasiado tiempo. Ya hemos desperdiciado tres años separados. 

Saeng asintió, su pecho sintiéndose ligeramente apretado. Se preguntó si era por la hamburguesa que comió o la conversación emocional que habían tenido. Tal vez era ambos. 



Saeng llamó a Jun tan pronto como llegó a casa. Claro, para algunas personas Jun podría no parecer ser la persona correcta para ir por consejo. Pero Saeng sabía con certeza que debajo de la cuidadosamente construida fachada de engreimiento y displicente actitud de Jun estaba un buen amigo quien estaría ahí para él en tiempos de necesidad. 

A Jun le gustaba darles a otros la impresión de que no tenía nada más que buena apariencia a su favor, pero su IQ era alto, tan alto que cuando Saeng lo había descubierto, había molestado a Jun hasta que el pobre chico amenazó con nunca hablarle de nuevo si continuaba. 

—¿Qué está mal? —dijo Jun inmediatamente cuando respondió la llamada.

—¿Cómo sabes que algo está mal? —preguntó Saeng.

—Me estás llamando.

—¡Siempre te llamo! —insistió Saeng.

—No realmente, no lo haces. Simplemente vienes a mi casa, usualmente. Así que, ¿qué es tan urgente que no podías esperar para venir hoy?

Saeng suspiró. —Me conoces demasiado bien, ¿lo sabías?

—Conozco a todos mis amigos bien. Es cuestión de observar las cosas, realmente —dijo Jun sin rastro de arrogancia en su voz.

—Debe ser tu alto IQ —dijo Saeng con un gruñido.

—Está bien, estoy colgando el teléfono ahora.

—¡No, espera! Bien. No lo mencionaré. Es solo que Hyun…

—¿Hyun? ¿Cómo Hyun Joong? 

Saeng asintió, pero cuando Jun no dijo nada, se dio cuenta de que el chico no podía verlo por el teléfono. —Sí. Ese Hyun.

—Está bien, dime más. Detalladamente, Saeng.

—Quiere verme.

—Saeng , hemos discutido esto. Lo que sea que sientas personalmente por Hyun, nosotros tenemos que trabajar juntos con él en la canción y…

—¡No! Verme como en verme en una cita. ¡Quiere tener una cita conmigo, Jun! ¿Qué hago?

Hubo silencio muerto desde el otro extremo por varios minutos antes de que Jun dijera. —Ahora, además del hecho de que esta llamada telefónica se está volviendo exactamente como un momento de película para chicas… ¿qué no me estás contando, Saeng?

—¿Qué te hace pensar que hay otra cosa además de esto? Soy bastante atractivo, sabes —dijo Saeng, algo ofendido.

—Sí, sé que eres bastante atractivo —resopló Jun—. Dormí contigo alguna vez, recuerdas. Y si lo sé, tengo buen gusto.

—Sí, claro, lo que sea. ¿Podemos volver a mí ahora?

—No hasta que me digas que pasó exactamente entre tú y Hyun. Parecía que no te gustaba el chico. Pero tu obsesión con él… y el otro día cuando estábamos en su casa, la manera en que tus ojos se posaban en él siempre que pensabas que él no estaba viendo… bueno, está pasando algo.

—Dormí con él, ¿está bien? —espetó Saeng.

—¿No quieres salir con él, pero dormiste con él? Saengie, Saengie, Saengie…

—¡No! Pasó hace años. Antes de que formáramos nuestra banda, cuando aún servía mesas.

—Wow. Está bien, esperaba algo, pero no esperaba eso —dijo suavemente Jun.

—Tan solo fue una noche. ¡Y ahora quiere salir conmigo! —chilló Saeng. Su temblorosa voz era suficientemente mala; estaba agradecido de que Jun no podía ver su cara sonrojándose.

—Deduzco que hay más en la historia que eso. Pero como tú obviamente no me llamaste para contarme todos los sangrientos detalles, lo dejaré por ahora. En su lugar, te preguntaré porque crees que no puedes estar en una relación con el chico. Eres más que un mesero ahora. Eres un miembro de lo que será una sensación internacional.

—Eres demasiado engreído, ¿lo sabías?

—Sé que tenemos lo necesario para hacerlo en grande. Lo digo como es, Saeng.

Sí, Jun siempre lo hacía. Por eso fue por lo que Saeng lo llamó en primer lugar. —¿Crees que debería salir con él?

—¿Qué soy yo? ¿Tu madre? —Jun hizo una pausa, y Saeng lo escuchó jadear—. Lo siento, Saengie. No quise decir eso. Sabes yo… 

Saeng estaba en silencio. Con la mención de su madre, su sangre corría tan fría como si alguien le hubiera aventado agua helada encima.

—Todo está bien, Junnie—dijo finalmente, tratando de tranquilizar a su amigo.

—No, no lo está. Perdón por mencionar a la perra, Saeng.

—De verdad, Jun, está bien.

Hubo una pausa del otro lado de la línea antes de que Jun dijera: —vamos a pretender que no la mencione, ¿está bien? Preguntaste si estaría bien para ti salir con Hyun, y mi respuesta sería… sí, deberías divertirte con él. Sal con él. Saca publicidad de eso y todas esas cosas. De verdad, Saeng. ¿Por qué le dirías no a Hyun Joong? ¿Estás loco?

Saeng estaba agradecido por el cambio de tema, dirigiéndolo muy lejos de los pensamientos de su madre y del desolado pasado que había tratado tan fuerte de olvidar.

En su lugar concentró sus pensamientos en Hyun. Hyun, quién fue el primer hombre en hacerlo considerar entrar en una relación.

—Pero ¿qué si… qué si pudiera ser más que diversión, entonces qué? ¿Qué si todo termina mal?

—Nunca había sabido que eras un cobarde, Saeng, no en todos los años que te he conocido. ¿Sabes que me gusta de ti? Aún con todos tus problemas, ni una vez dejaste ir tus sueños. Y sé lo mucho que tomó, Saeng. Siempre he pensado en ti como uno de los hombres más valientes que he conocido. 

Mereces ser feliz. No dejes que tu miedo te quite esa posibilidad.

Saeng se mantuvo en silencio. En realidad, no tenía nada que decir. Había llamado a Jun buscando consejo. La pregunta era, ¿debería tomar el consejo?

Jun continuó: —arriésgate, Saengie. Al menos si no funciona, sabes que le diste una oportunidad. Y ¿quién sabe que podría traer el futuro? Todos podríamos morir mañana. No vivas una vida llena de remordimientos.

Saeng se mantuvo en silencio.

—La vida es corta, eso es lo que la vida me ha enseñado —dijo Jun—. Si tienes una oportunidad en el amor, agárrala.

—Como si tú supieras algo del amor —espetó Saeng, luego instantáneamente se arrepintió. No importaba lo que pensaba de las relaciones de Jun con hombres, innumerables relaciones con hombres, no tenía derecho a decir lo que había dicho. Especialmente no cuando el hombre le cubría la espalda cada vez que Saeng necesitaba ayuda—. Lo siento —dijo silenciosamente, lleno de culpa.

—No, tienes razón.

—No, no la tengo. No tenía derecho de decir eso.

—Mira… te invitó a salir, así que di sí. Si algo bueno sale de eso, excelente.

—¿Y si no? ¿Si rompe mi corazón?

—¿Cómo estás tan seguro que tú no romperás el suyo?

Saeng no contesto. 

Jun tenía un punto.



Hyun recibió un mensaje de Saeng la mañana siguiente después de su cita para desayunar. Sonrió al leerlo. Saeng lo había invitado a salir a otra cita.

—¿Buenas noticias? —su manager, Kara, preguntó.

—Sí —Hyun replicó. Una gran sonrisa aún pegada a su rostro—. Excelentes noticias, en realidad.


Continuara......................


2 comentarios:

  1. Que baby tan listo. Y la confesion de Hyun me encanto

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  2. Por Dios Saeng...¿que hay que pensar?...Simplemente di que si...el hombre está loco de amor por ti...Déjate amar..

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