sábado, 22 de noviembre de 2014

Algo para santa Epilogo

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La mañana de Navidad, Hyun se levantó después de compartir varios besos largos con Jun y abrió la puerta. Por tradición Joon llamaba para meterse en la cama con Hyun en las mañanas para acurrucarse y hablar. Tanto Hyun como Jun vestían pijamas y batas y sus espaldas estaban apoyadas en el cabecero cuando oyeron un golpe tímido en la puerta.

—¿Papá?


—Entra Joon—Hyun dijo, dando a Jun una vacilante mirada rápida. Jun sonrió y miró la puerta abrirse lentamente. La cabeza de Joon apareció por primera vez. Sus ojos se hicieron enormes al ver a Jun en la cama.

—¡Jun! estás en la cama con papá —exclamó Joon, afirmando lo obvio.

—Sí y estamos esperándote —Jun sonrió al niño que le había robado su corazón tanto como lo había hecho su padre.

Hyun abrió los brazos y un pequeño tornado voló por la habitación y se tiró sobre la cama. Joon se arrastró entre ellos y fue primero a los brazos de su papá y luego a Jun para los abrazos matutinos. Situado en la parte superior de las sábanas, Joon cruzó sus pies y se instaló ahí. Movió la cabeza adelante y atrás tratando de ver a los dos. Finalmente se dio la vuelta sobre su estómago para poder verlos más fácilmente.

—¿Vas a vivir aquí y dormir con papá a partir de ahora? — se preguntó.

—¿Qué pensarías sobre eso? —Preguntó Hyun.

—¿Amas a papá? —Joon preguntó a Jun.

Después de la noche que había pasado con Hyun, Jun se sentía valiente y seguro. —Amo a tu papi mucho y te amo, también. Me encantaría ser parte de tu familia. ¿Crees que hay espacio para mí aquí? —Observó el rostro de Joon de cerca ya que sabía Hyun también lo hacía.

—Sí, tú no ocupas mucho espacio. Entonces ¿voy a ser como Gracie en la escuela y tener dos papás?
 —Joon miró hacia atrás y adelante entre ellos.

—Por ahora, tienes un papá y a su pareja. Veremos los de los dos papás más tarde —dijo Hyun. —Y por cierto, me robaste mi turno, jovencito. Ni siquiera le he dicho a Jun que lo amo, también.

—Bueno, díselo papá. Tiene que escuchar eso. Es importante —Joon era un maestro del eufemismo.

—Ok —Hyun miró a los ojos de Jun, su rostro solemne. —Te amo y me encantaría que vivieras aquí con Joon y conmigo. Te necesitamos en nuestras vidas. ¿Quieres?

—Sí, me encantaría —dijo Jun, sonriendo a ojos de Hyun.

Joon se retorció para sentarse entre ellos. —¿No vas a darle un beso? Sé que eres todo besos papá —Sonaba un poco exasperado con la lentitud de los acontecimientos.

Hyun se inclinó y besó a Jun rápidamente y luego agarró a Joon y lo levantó sobre él, haciéndole cosquillas hasta que sus altas carcajadas hicieron sonreír a ambos.

Jun se llevó la mano a la boca y se quedó sin aliento. —Joon, ¿no hay algo especial acerca de hoy?
Los ojos de Michael se abrieron de nuevo.

—¡Es Navidad! —Joon estaba en un instante levantado y rebotando en la cama. —Vamos, ¡te tenemos algo papá!

Entraron en la sala de estar y para sorpresa de Jun, en lugar de encontrar un regalo para sí mismo,
Joon consiguió el de su papá y se lo llevó a él.

—¿Abrirás primero el mío? —preguntó, saltando de un pie a otro emocionado. Hyun y Jun hicieron espacio para que se sentara entre ellos en el sofá.

—Sí, pero ¿no quieres ver lo que tienes ahí abajo del árbol? —Hyun estaba claramente demasiado sorprendido.

—Lo haré, pero Papi, esta es la primera vez que tengo algo para darte. Quiero ver si te gusta.

—Está bien —dijo Hyun. Arrancó el papel. Cuando abrió la caja, sus ojos se iluminaron tanto como los de Joon cuando había visto el bonito caracol marino.

Joon se inclinó para decir —Si lo pones en tu oído puedes oír el océano en él. Te gusta el océano, ¿verdad?

—Claro que sí. Déjame ver —Hyun hizo una gran algarabía colocándose el caracol marino y jadeando cuando escuchó los sonidos del mar en ella. —Joon, esto es perfecto. Voy a ponerla en mi escritorio del trabajo. Voy a pensar en ti cada vez que lo vea y cuando llegue estresado la recogeré y escucharé el océano. Muchas gracias. Me encanta —Hyun jaló a Joon para un fuerte abrazo y ruidosos besos. Joon se rio.

—Abre el de Jun papá. Te encantará también — Joon saltó en el sofá en su afán de ver la respuesta de Hyun al regalo de Jun. Cediendo a los deseos del niño pequeño, Hyun abrió el regalo de Joon. Dejó escapar un pequeño grito de asombro al ver las portadas de los libros y DVD’s.

—Oh, wow. No puedo esperar para ver esto. Buen trabajo Jun. ¿Acaso Joon te dijo lo mucho que me encanta el mar?

—Bueno, me di bastante cuenta —dijo Jun—pero hablamos de eso y Joon me ayudó a escogerlo.

—Creo que es mejor que te muestre los tuyos de inmediato —Hyun puso los libros con cuidado sobre la mesa de café. Fue al árbol y alcanzó detrás de él un regalo alargado envuelto, que entregó a Jun.

—Ábrelo Jun—instó Joon. —Mira lo que te consiguió.

Jun despeinó el cabello de Joon.

—¿Sabes lo que es?

—No, date prisa. Quiero ver. Es horriblemente plano.

—Claro que lo es. Déjame ver —Jun preguntó si se trataba de un cheque de bonificación. Eso estaría bien, pero esperaba un regalo más personal.

Arrancó el papel para descubrir un folleto para un crucero por el Caribe. Su boca se abrió.

—¿Qué es eso Jun? Es un barco grande, ¿huh? — Joon señaló el crucero en la portada. Jun abrió el folleto para encontrar tres entradas, junto con imágenes de las islas donde el barco atracaría.

—¿Esto es real? —preguntó.

—Espero que sí. ¿Te gustaría ir en un crucero conmigo? Los dos, por supuesto.

—¡Wow, un crucero! —Joon gritó y echó los brazos alrededor del cuello de Hyun.

—Sí, sí, sí. Oh, eso sería muy divertido. ¿Cuándo nos vamos? —Jun estaba tan emocionado como Joon. Los tres formaron un abrazo de grupo, riendo y golpeando el espaldar del sofá.

—Pensé que iríamos cuando Joon estuviera en vacaciones de primavera de la escuela. ¿Qué te parece? —Hyun movió una mano en la espalda de Joon y jaló a Jun para exprimirlo.

—Creo que es perfecto —dijo Jun. —Ahora creo que alguien tiene algunos regalos propios para abrir —Tenía una sorpresa más para mostrarles o más bien dos, así que mientras Joon abrió un nuevo videojuego, Jun salió de la habitación.

Cuando Jun recogió al gatito el día anterior, había sido incapaz de dejar a su hermana ahí sola. Sólo esperaba que Hyun no le importara.
Abajo, en su despacho, se encontró con los gatitos simplemente despertando en el porta animales y viéndose con ojos de sueño y adorables. Uno era negro con blanco en las patas y en la punta de su cola. Su hermana era toda blanca con manchas de negro aquí y allá, con una mancha en la frente.
Fuera de la puerta del pent-house, sacó a los gatitos de su transportador y los colocó dentro de su bata, sosteniéndolos suavemente en el lugar. Entró y vio a Joon y a Hyun en el sofá, con las cabezas juntas.

En silencio Jun salió detrás de ellos, sacó el gatito negro y lo puso en la parte de atrás del sofá.
Ante el sonido de su pequeño maullido, Joon y Hyun ambos giraron la cabeza para mirar hacia atrás. Sus ojos se abrieron, Joon era casi cómico. No se movió, excepto por sus ojos, que hacían el seguimiento de la ruta de acceso del gato a través de la parte de atrás del sofá.

Con voz tranquila, llena de asombro, dijo —Papá, ¿lo ves?

—Claro que sí hijo.

—¿Puedo tocarlo Jun? ¿Puedo sostenerlo? —Joon miró a Jun, quien todavía sostenía la otra sorpresa dentro de su bata.

—Creo que le gustaría que la abrazaras, con mucho cuidado, por supuesto —Jun tomó el gato y se lo entregó a Joon, que parecía estar recibiendo oro puro. Joon se deslizó hasta el suelo y se sentó con las piernas cruzadas delante del sofá.

Llevó a la gatita más cerca de él y lo sostuvo contra su pecho, la barbilla rozando la parte superior de la cabeza. Joon miró a su papá y a Jun con una dulce sonrisa. —Wow, tengo una mascota. No puedo creerlo.

Antes de que pudiera responder, un maullido fuerte llegó desde el interior de la bata de Jun. —Uh, tengo que hacer una confesión —dijo.

Hyun asintió. —Suena como que tienes que hacerlo.

Jun rodeó el sofá y se sentó, dejando que la gatita blanca asomara la cabeza por la bata. —No pude evitarlo. Son hermanas y no podía dejarla ahí sola. Se llevan bien y no pelean o no lo creo y pueden jugar juntas cuando Joon esté en la escuela. Yo te ayudo con ellas... —Jun sintió como si estuviera rogando por su vida.

Hyun agarró a la gatita y la abrazó. —Relájate, está bien. Hey amigo, tienes dos gatitas. ¿Puedes manejar el cuidado de las dos?

Esos ojos fueron grandes otra vez y Jun solo se derritió mientras estaba seguro de que Hyun lo estaba haciendo también. Joon asintió, incapaz de hablar. Hyun se inclinó para poner a la gatita en brazos de Joon junto al primero. Cada una de ellas se dirigió hacia un hombro para formar un collar de gatitos alrededor del cuello de Joon. El niño se iluminó de felicidad.

Hyun sonrió a Jun, asintiendo para hacerle saber que realmente estaba bien con él. Jun dejó escapar el aliento que sentía como si hubiera estado conteniendo desde que entró por la puerta. Hyun le pasó un brazo alrededor de él mientras observaban a Joon enredado con sus mascotas.

Joon los trataba con cuidado, cantando para ellos y acariciando su piel suave y asegurándoles que serían muy felices porque iba a cuidar muy bien de ellos.

—Vas a tener que darles un nombre Joon—dijo Hyun. —¿Tienes alguna idea?

Joon no lo dudó. Extendió la gatita negra para que Hyun lo tomara. —Esta es Betsy —. Le entregó la otra a Jun. —Y ésta es Sara.

Hyun miró sorprendido. —¿Cómo incluso conseguiste esos nombres?

—Betsy es Betsy Ross —Joon se puso de pie, apoyando sus rodillas en el sofá entre ellos.

—¿Sabes quién es Betsy Ross? —Jun le preguntó.

—Sí, ella hizo la bandera.

—¿Y de quién es el nombre de Sara? —Preguntó Hyun.

—Sara Lee.

—¿Quién? —Jun y Hyun dijeron juntos.

—Ella hace pasteles.
Era todo lo que Jun podía hacer para no reír a carcajadas. Se dio cuenta de que Hyun estaba mordiéndose el labio, también.

—Betsy y Sara, entonces —Hyun alisó su mano sobre la piel del gatito. —¿Eres feliz Joon?

—Muy feliz papá. Esta fue la mejor Navidad de todas — Joon sonrió a Jun. —Tienes lo que querías para Navidad Jun. Dijiste que querías algo para Santa, ¿recuerdas? Querías a alguien que te amara, alguien que te viera. Mi papá te ve y yo también. ¿Eres un feliz Santa?

—No puedo creer que recuerdes eso. Ven aquí —Jun agarró a Joon en un fuerte abrazo. —Estoy tan contento de que mi propio pequeño duende apareciera ese día y cambiara mi vida.

Minutos después, Joon jugaba con las gatitas en su habitación y Jun aparecía con rollos de canela frescos en el horno. Una voz detrás de él lo hizo voltear.

—Así que querías algo para Santa, ¿huh? —Hyun lo envolvió en sus brazos.

Jun se inclinó contra Hyun y sonrió. —Estaba teniendo un momento quejoso en mi descanso y pensé que estaba solo. Lamentaba el hecho de estar cansado de los perdedores y estar solo. Me decía a mi mismo que quería a alguien que me viera y una dulce vocecita dijo Yo te veo. Fui un caso perdido desde entonces. Joon quería que le ayudara con tu fuerte dolor de cabeza y el resto es historia —Jun vaciló, pero no podía dejar de preguntar —¿De verdad me amas?

—Realmente lo hago. Me estaba enamorando de todos modos, pero verte con mi hijo hace que mi corazón se derrita todo de nuevo. Quiero pasar más allá de para siempre con ustedes... trabajar contigo, hacerte el amor... mucho… y criar a mi hijo contigo.

Hyun sacó a Jun lejos de la mesa de la cocina y lo besó ruidosamente.
Juntos cocinaron un poco de tocino para acompañar los rollos. Jun hizo café y Hyun sirvió el jugo de naranja. Finalmente Jun miró hacia la puerta de la cocina. —Ha estado muy callado. Tal vez será mejor que ir a ver a Joon.

Tomados de la mano, lo cual calentó aún más el corazón de Jun, se fueron por el pasillo hasta la habitación de Joon para descubrir una escena que los hizo sonreír a los dos. Joon estaba en la cama con los dos gatitos junto a él. Con sus pancitas llenas, se habían acurrucado en pequeñas bolas de blanco y negro y estaban dormidas en el hueco protector del brazo de Joon.

Cuando vio que Hyun y Jun lo estaban viendo, se llevó un dedo a los labios. Hyun y Jun asintieron e hicieron un gesto para que se uniera a ellos. Muy gentilmente bajó de la cama y corrió hacia su papá. Hyun lo alcanzó y se fueron a la cocina.
Durante el desayuno, Joon preguntó sobre Tawna.

—No va a ir a la cárcel, amigo, pero hizo algo malo, muy malo. Estará saliendo de la ciudad para ir a vivir con sus padres y el tribunal ha ordenado que vea a un consejero para hablar de lo que hizo.
Joon tomó esto con una expresión sombría. —¿Eso es todo?

Hyun negó con la cabeza. —También tendrá que hacer servicio comunitario por un tiempo. Eso significa que va a trabajar para ayudar a otras personas, sin recibir pago. La cosa importante para recordar es que va a estar muy lejos y no volverá a ser capaz de hacerte daño de nuevo.

Joon se sentó en silencio durante unos minutos. Luego preguntó —¿Por qué lo hizo? ¿Era porque yo era un niño malo como dijo ella?

Jun contuvo su ira contra la mujer antes de que dijera algo lamentable.
—Ven aquí, amigo —Hyun abrió los brazos y Joon se deslizó de su silla y se subió al regazo de su papá. —Mírame Joon. Quiero que entiendas que no eras un niño malo. Ella era una mujer mala. Quería gustarme, ya sabes, como una novia y yo no lo hice. Y luego, cuando me enteré de cómo te había tratado, me enojé y la despedí.

—Estaba enojada porque yo tomé su lugar —añadió Jun. —Y entonces se puso muy enojada cuando nuestros compañeros de trabajo le dijeron que hacía un trabajo mejor.

—¿También estaba enojada porque tú eres gay? — Preguntó Joon. —Sé que a veces a la gente no le gusta eso. Ellos pueden ser malos. ¿Estaba enojada porque alejaste a papá de ella? —Jun no me alejó de ella, porque ella nunca me tuvo Joon. Ahora, suficiente sobre ella —Hyun puso un dedo debajo de la barbilla de Joon e inclinó su rostro hacia arriba. —Antes de que Jun llegara, tú eras al único que amaba. Ahora también lo amo a él. ¿Está bien eso contigo? Como has dicho, a veces las personas son malas al respecto. ¿Y si alguien dice algo feo de nosotros?

Joon se enderezó. —Mejor que no. ¡Nadie habla de mis dos papás y se sale con la suya!

¡Whoa! El corazón de Jun dio un vuelco. No había nada que le encantaría más que la adopción de Joon y ser un papá para él, junto con Hyun. Se puso de pie, tratando de alcanzar al niño. Joon levantó los brazos para ser recogido. —Sabes que te amo, todo completo, ¿verdad Joon? — Preguntó Jun.

—Sí, lo sé. Te amo también — Se rio —Papá Jun.

Hyun y Jun se rieron de eso.

Después del desayuno, Jon regresó a su habitación para ver a sus nuevos amigos, Betsy Ross y Sara Lee. Hyun y Jun fueron a la sala de estar y se dejaron caer en el sofá.

—¡Menos mal! Este ha sido un día fantástico hasta ahora... y aún es temprano —Jun se echó hacia atrás en los brazos de Hyun.

—Ah, ahí está mi Santa feliz. Tengo que decir que eres el más sexy Santa que he visto nunca. Ciertamente nunca había querido hacer esto a cualquier otro —Hyun tomó la boca de Jun en un beso apasionado. Su lengua salió a jugar y Jun se reunió con la suya. Hyun pasó los dedos por el cabello de Jun. Se fundieron entre sí, sus suspiros mezclados, el ocasional gemido saliendo.

Jun no podía creer lo verdaderamente feliz que estaba en esta mañana de mágica Navidad. Santa había conseguido más que ese algo que había pedido.

Había conseguido todo lo que podría desear.

.......................................Fin..............................................

4 comentarios:

  1. Pero que hermoso de verdad Joon es un nino increible. Me gusto mucho lastima que se acabara tan pronto

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  2. Joon es un amor
    hermoso hermoso me encanto
    no puede ser que se haya terminado
    gracias por compartirlo

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  3. Me re encanto, lastima que termino tan pronto, esta parejita es la mejor, gracias por esta dulce, interesante y apasionada historia, espero que pronto subas otro 2hj :-)

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  4. Que hermoso final....y Santa recibió su regalo...y mucho más...

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