domingo, 15 de marzo de 2015

Evasor de ataudes Capitulo 1



—Concéntrate, Jun. Puedes hacerlo. 

Queriendo complacer a su Guardián, Jun trató de cerrar los ojos y hacer lo que ella le ordenó —una de las cosas más difíciles que había tenido que hacer, eso era una ironía, dado que había recibido la orden de meditar.

¿No es eso un tipo de actividad que se supone que te relaja? 
Porque relajarse era lo más alejado en la mente de Jun. Todo en lo que podía pensar era en cómo la losa del frío suelo se sentía contra su culo. Un culo que estaba cubierto sólo con la delgada tela de sus pantalones de entrenamiento.

Además, cada vez que trataba de dejar que su mente se centrara en... nada, repentinamente comenzaba a ser consciente del eco de todos los sonidos en las diferentes áreas de las instalaciones de entrenamiento de los Protectores —las bromas de sus compañeros Protectores mientras se comían su almuerzo, el zumbido de la televisión en la cercana sala de recreo, el insistente sonido del teléfono en la oficina de Siwon.

—Sé que puedes hacerlo —la suave voz de Hyosung lo tranquilizaba—. Nunca me has decepcionado.

Esta pequeña alabanza empujó a Jun más fuerte que cualquier cantidad de gritos jamás podría. Tomó una profunda y limpia respiración y calmadamente la dejó salir, obligando a su cuerpo a relajarse. Empezó con los dedos de los pies y lentamente subió, asegurándose de que cada tenso músculo se
relajara. Así que cuando llegó a la cabeza, finalmente se deslizó dentro de un estado zen.( Zen. Dentro de la religión Budista, la palabra Japonesa Zen que deriva de la palabra china Chán que a su vez deriva de la palabra del sanscrito dhyana, que significa meditación, o estado de meditación. )

Está bien, así que tal vez todo el asunto de la meditación no era un montón de mierda, después de todo. De hecho, Jun no se había sentido tan relajado en mucho tiempo. Incluso dejó escapar un suspiro mientras tomaba otra profunda y lenta respiración.

Imágenes de terror le llegaron y comenzaron a extenderse tan rápido como el fuego en su mente. 

Cada una de ellas eran horribles imágenes de su pasado. Los vampiros atacándolo mientras dormía, siendo incapaz de luchar contra ellos, los monstruos se lo llevaban a su húmeda morada llena de otros cautivos, todos tan aterrados y atrapados como él.

Luego vinieron las visiones de los colmillos, de las blancas navajas que brillaban en la luz, antes de que el dolor llegara. Y, oh Dios, el dolor era demasiado fuerte. Tanto es así, que varias veces Jun se había roto y rogó para que lo mataran, sólo para poder encontrar algo de paz.

Él se tambaleó hacia adelante, hasta que estaba a cuatro patas y empezó a gatear, desesperado por huir de los recuerdos. Vagamente, oyó que Hyosung gritaba su nombre, pero Jun estaba demasiado atrapado en su dolor para responder.

Abrió los ojos, con la esperanza de lavar las imágenes. En lugar de ver los tranquilos sitios familiares de la sala de entrenamiento, las únicas imágenes que siguió viendo fue la de su tiempo como esclavo de sangre. En lugar de la rasgada colchoneta del maltratado gimnasio, vio las barras de metal de su pequeña jaula. Ya no podía oír los ruidos de sus compañeros Protectores. Todo lo que llenaba sus oídos eran los gritos de sus antiguos compañeros de celda. Si esas numerosas voces estaban clamando por sus seres queridos perdidos o simplemente eran gritos de agonía,

Jun nunca había sido capaz de decidir qué era peor.

Por encima de todo, sentía el dolor. El dolor era tan crudo, era como si todas las mordeduras, cortes y quemaduras que le sucedían fueran reales. Dejando escapar un sollozo gutural, comenzó a arañarse la garganta.

Sus dedos se clavaron en la carne, la piel rugosa llena de cicatrices sólo causó que profundizara más en sus horrorosos recuerdos. Pudo sentir algo caliente y pegajoso cubriendo sus dedos y una pequeña parte sana de sí mismo le gritaba a Jun que se detuviera, que era él el que realmente se estaba causando ese dolor.

Como siempre, la parte loca de su cerebro se impuso y siguió desgarrando su propia carne, mientras las visiones seguían asaltándolo. Luego, vio la sala de tortura, la silla que tenía las restricciones incorporadas en ella, con el amo de los vampiros feliz mientras los otros forzaban a Jun a entrar en eso. Tenía la sensación de fracaso, porque era un Protector y este tipo de cosas se supone que no debería sucederle a él.

Los Protectores eran fuertes. Eran valientes. Eran mejores. Seguro como el infierno que no deberían de ser llorones esclavos de sangre reducidos a arrastrarse y rogar. Un pequeño sollozo salió, se encontró odiando en lo que se había convertido.

Dedos fuertes tomaron su mentón, obligándole a levantar la vista. Se encontró viendo los cálidos ojos marrones de Hyosung, que lo veían.

—Regresa conmigo, Jun. Vamos, bebé. No dejes que ganen esta vez —le ordenó con firmeza y aun así en un reconfortante tono.

Gracias al Oráculo, Hyosung lograba atravesar las pesadillas que jugaban en su mente. Jun soltó otro sollozo mientras las imágenes de su esclavitud se desvanecían y la sala de entrenamiento comenzó a regresar a su foco.

Tragó saliva, preguntándose por qué le dolía tanto la garganta, solo para ruborizarse de humillación cuando se dio cuenta que era porque había estado gritando... de nuevo.

¡Maldición! ¿Cuándo se iba a acabar esto? ¿Por qué infiernos no podía superar el pasado? Tenía un trabajo que hacer y muchos otros dependían de él, si mantenía esta mierda junta lo podría hacer.

—Joder —dijo Jun, la única palabra que salió con partes iguales de auto-desprecio y llanto.

La sonrisa de ella le recordaba mucho a la de su difunta madre que casi hace que Jun se derrumbe y llore. Eso era la última cosa que necesitaba, ya que él ya había actuado demasiado como un cobarde.

—Ahí lo tienes. Yo sabía que regresarías conmigo. —Estiró el brazo y con la mano libre alisó el cabello húmedo por el sudor.

Por costumbre, empezó a alejarse de la caricia, pero los dedos seguían aferrados a su mentón por lo que se vio obligado a quedarse quieto. Tomando una profunda respiración, trató de combatir la náusea que lo recorría. Desde su cautiverio, su cuerpo tenía esa misma reacción cada vez que alguien lo tocaba.

«No con Jung Min. ¿Realmente te gusta sentir sus manos sobre ti? De hecho, te gustaría que él hiciera todo un infierno de cosas más que tocarte.»

Jun se encogió de hombros ante esos pensamientos. Eso era ridículo, porque no importaba lo mucho que lo quisiera, Min nunca podría ser su pareja. No sólo se prohibía a los Protectores jugar con los otros sino, ¿quién infiernos iba a querer un bien dañado como él? 

—Duele —finalmente logró decir entre jadeos.

—Sé que lo hace, pero hay que trabajar más en eso si alguna vez vas a realmente curarte.

Jun quería arremeter contra ella, gritarle que era fácil para ella decirlo dado que no tenía que ir al infierno y regresar como lo había hecho él. Al final, él contuvo todo eso, porque sabía que Hyosung sólo tenía las mejores intenciones en su corazón.

Cuando el Oráculo asignó a Hyosung para ser el Guardián de Jun, todo el mundo, incluido él mismo, sabía que era porque ella era la mejor para manejar su estado emocional actual. Hyosung podría ser una dura entrenadora, de hecho en ocasiones brutal, pero también tenía un suave lado maternal.

Jun asintió lo mejor que pudo, mientras aun lo sostenía. —Está bien, lo seguiré intentando.

Ella lo liberó y se sentó en el suelo. Jun hizo lo mismo, ambos estaban sentados con las piernas cruzadas, uno frente al otro.

—¿Dime cómo era? —le preguntó.

Esa pregunta lo tomó por sorpresa. Dado que desde que regresó nadie le había preguntado eso. Claro, había visto algunas curiosas miradas y cosas por el estilo, pero en realidad nadie se había atrevido a hacerle hablar de eso.

Jun gruñó, su estómago se cerró por el temor. —Estabas ahí cuando me rescataron. Así que ya sabes.

—Quiero que tú me lo describas.

Como no tenía idea qué jodidos era lo que ella buscaba, Jun decidió simplemente darle lo que ella quería. —Siempre tenía frío. No importaba qué época del año fuera, nunca podía conseguir calentarme lo suficiente. No sé si era porque nos mantenían bajo tierra o porque siempre estaba tan drenado de sangre que estaba constantemente al borde de un shock. Incluso ahora me canso con facilidad y en ocasiones me mareo.

A pesar de que Hyosung debía haberlo notado, esa era una debilidad que odiaba tener que admitir. Más de una vez, durante el entrenamiento, los hechizos habían causado que Jun perdiera el equilibrio. Una vez, se cayó y casi se empala sobre su propia espada. Eso habría sido una fantástica manera de morir. Incluso podía ver la lapida: “Aquí yace un Protector que era demasiado estúpido para vivir...”
Hyosung extendió la mano y tomó sus dos manos. —Bueno, eso es un buen comienzo. Dime, ¿qué veías?

—Estaba oscuro. No había ventanas, así que perdí la noción del tiempo. Yo ni siquiera sabía si era de día o de noche. Mi jaula estaba en la esquina, así que no podía ver a los muchos otros esclavos. Sin embargo podía ver la mesa y la silla. Habían clavado la silla en el suelo y tenía esposas para las muñecas y los tobillos. Un enorme drenaje estaba en el suelo debajo de ella para que pudiera recoger toda la sangre que derramaban los vampiros cuando entraban en un frenesí de alimentación. Vi cómo varios esclavos murieron a causa de eso. Los vampiros perdían el control y, literalmente, desgarraban a la pobre gente, matándolos.

—Dijiste gente. ¿Solo había humanos ahí?

—No, había también algunas were-criaturas, algunos vampiros cuerdos y también un puñado de otros seres paranormales. Supongo que dije gente, porque al final, éramos todos iguales, indefensos y a merced de nuestros captores.

—¿Qué olías?

Jun se estremeció y retrocedió un poco, un poco confundido por su pregunta. ¿Qué infiernos importaba? —Por lo general, olía a sangre, decadencia y orina. Por no hablar de que cada uno de nosotros teníamos nuestro propio olor especial, ya que nunca nos dejaron ducharnos.

—¿Ellos al menos te alimentaban?

—Sí, aunque no era la mejor comida, por lo menos teníamos eso. Después de todo, los vampiros no iban a dejar que sus bolsas de sangre se murieran de hambre ¿verdad? —Jun dijo con amargura.

—¿Qué te daban de comer?

Dios, ¿para que eran todas esas preguntas? Si ella iba a jugar al terapeuta, por lo menos podía haber hecho que llevaran un sofá para que se acostara.

—Por lo general era una especie de sopa y pan y, antes de que preguntes, no, no era de fabricación casera. Estos vampiros no parecían del tipo de pasar el rato en la cocina.

Ella lo golpeó fuertemente con el dorso de su mano. —Cuida tu boca, Protector. El hecho de que todos los demás aceptan tu tosca actitud no significa que toleraré alguna imprudencia de ti.

Jun dejó escapar un silbido bajo, impactado más por el golpe que por el dolor. —¿En realidad dijiste alguna imprudencia? Nadie dice eso aparte de mi madre... —Se calló, una nueva ola de dolor lo golpeó.

La cara de Hyosung se suavizó comprendiéndolo. —Te culpas por la muerte de tu familia, ¿no es así?

Blanca y caliente ira lo llenó mientras alejaba sus manos. —Claro que lo hago. Si no hubiera estado ahí esa noche, los vampiros no los habría matado sólo para llegar a mí.

—¿Cómo puedes estar tan seguro? Tu padre era también un Protector. Ellos fácilmente pudieron llegar ahí por él.

—No trates de ser condescendiente. Fue mi antiguo Guardián quien me vendió a los vampiros así que sabemos que es por eso que sabían dónde atacar. Si no hubiera elegido visitar a mi familia esa noche, todavía estarían vivos.

Los gritos de esa noche retumbaban en su cabeza, el terror y la agonía tras ellos hicieron que un sudor frío cubriera su cuerpo. Incluso empezó a temblar al recordar toda la sangre, la cara de su hermano pequeña, mientras el se estaba muriendo en el piso de la cocina.

—Siwon me dijo que fueron enterrados con honor —dijo Jun con voz áspera a causa del nudo en la garganta por la emoción.

—¿Has visitado sus tumbas?

Avergonzado, Jun negó con la cabeza. —No puedo. Aún no.

—Está bien, entonces, vamos al día en que fueron rescatados. ¿Cómo fue eso para ti?

Jun levantó la mirada. —¡Tú estabas ahí! Infiernos ayudaste a abrir mi jaula.

—Sí, pero ¿como era desde tu punto de vista?

Cerró los ojos al recordar el alivio que sintió al ser rescatado. Sin embargo con la misma rapidez, el alivio había sido remplazado por la vergüenza al darse cuenta de lo estrepitosamente que había fracasado como Protector. Incontables inocentes habían muerto, mientras que él había estado a solo centímetros de distancia. Es cierto que había estado encerrado y debilitado, pero Jun sintió que debería haber sido capaz de al menos hacer algo.

—Jung Min y tú me encontraron —Jun jadeó, los ojos aún cerrados.

Incluso entonces, él podía sentir la mezcla de emociones que habían pasado a través de él, cuando levantó la vista y vio a Min. Prácticamente habían crecido juntos y durante la mayor parte de ese tiempo, Jun había albergado en secreto su amor por Min. 

¿Quién podría culparlo? Jung Min había sido lindo de adolescente, pero como hombre era hermoso a morir con una mezcla de jodidamente caliente. El día del rescate no había sido diferente. Incluso después de la dura batalla, el corto y oscuro cabello de Min solo se había desordenado un poco. Un hilo de sangre manchaba su perfectamente cincelada mandíbula y sus oscuros ojos parecían invitar a Jun a contemplarlos.

Entonces la atención de Min bajó al cuello de Jun y una expresión de pura repugnancia cruzó el rostro de Min. Aunque Jun estaba seguro de que el gesto de Min no significaba nada, aun así le hacía querer acurrucarse en una bola a causa de la pena.

—¿Qué sentiste cuando te dejaron salir de la jaula? —Hyosung presionó.

Sin perder el ritmo, Jun respondió: —Yo quería que me encerraran de nuevo y dejaran que me pudriera allí, porque eso era lo que me merecía por dejar a todos morir. 


Continuara.................

3 comentarios:

  1. me atrapo! esta muy interesante, pobre jun se ve que sufrido y sigue sufriendo con los los recuerdos...

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  2. ooh por dios jun esta sufriendo mucho ojala y pueda superarlo pronto

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  3. Primer cap y ya lo amo, con todo lo que ha pasado es normal que esté un poco traumado , pobre bb un amor no correspondido y la actitud de Min no ayuda en nada

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