sábado, 27 de septiembre de 2014

Un hombre lobo en el Zoo. Capitulo 18



Jun puso su camioneta en el parking de Mario’s y miró a su alrededor. Saltando de la cabina, vio el sedán de Kiseop y vio al hombre que estaba esperando en la puerta. Le tendió una mano como saludo, pero cuando Kiseop la tomó, el hombre más grande tiró de él para abrazarlo con un brazo. 

Tomó una profunda respiración y se echó a reír. 

—Bueno, maldita sea. Bienvenido a la manada, Jun. Mi hermano no me dijo que te había reclamado.
Mirando a su alrededor con nerviosismo, se rió conscientemente. 

—Sí. Acaba de pasar esta tarde. Hemos tenido un montón de charlas, y me he dado cuenta que no tenía ningún sentido esperar, por lo que… —Se encogió de hombros. 

Kiseop sonrió y lo soltó.
—Bueno, felicidades. Me alegro por ustedes.

—¿Crees que tu, uh, manada estará bien con eso? —Preguntó con nerviosismo.

El hombre bajó la voz.
—¿Estás bromeando? Has visto lo que pasó cuando conociste a nuestra madre. Esta extasiada de que hayamos encontrado a nuestros compañeros. Un compañero enlazado es algo sagrado para un shifter Jun. —Continuó—. Claro, hay algunos que son un poco intolerantes, pero afortunadamente no tenemos muchos de esos en nuestra manada. La mayoría estará muy feliz por ti y Min.

Jun asintió con la cabeza, mirando la preocupada expresión de Kiseop.

—¿Cómo estan Bum y tu? No he hablado con el en un par de días.

—Estamos bien. Estoy un poco preocupado por cuál será su reacción, ¿sabes?
Comprendiendo le dio al hombre una tranquilizadora sonrisa. 

—Bueno, sé que no soy mucho, pero te apoyo. Haré todo lo posible para ayudar que entienda que estar acoplado a un lobo no cambia el buen hombre que eres. 

Kiseop tiró de él hacia otro abrazo. 

—Gracias, hermano.

—Manos fuera, hermano. Tú tienes al tuyo.

Jun sintió las manos de Min sobre sus hombros antes de salir del abrazo de Kiseop.

—Ustedes los lobos, son un grupo de tocones, ¿verdad? —Preguntó con una risa. 

Cuando Kiseop se limitó a sonreír y Min no respondió, miró sobre su hombro y vio a su amante seguir mirando a Kiseop. Después de un rápido vistazo, se volvió en los brazos de Min y le dio a su compañero un beso rápido.

—Relájate. Estaba felicitándonos.

—Eso es hermano. Felicidades. —Entonces Kiseop sonrió—. Asegúrate de decírselo a Hyun. Probablemente querrá ser el anfitrión en una barbacoa de bienvenida. 

Min sonrió y estrechó a Jun.
—Date prisa con Bum y podemos hacerlo juntos. ¿Dónde está de todos modos? 

—Guardando nuestra mesa. Ustedes dos llegan tarde, aunque ahora sé por qué. Vamos. 

—Tengo una mala noticia, Kiseop. Mi hermano querrá algo más que una barbacoa. Querrá una boda. Una grande. —Le dijo Jun.

Kiseop gimió cuando atravesaron el restaurant.
Bum se levantó y abrazó a Jun.

—Hey. ¿Estás usando colonia? —Preguntó alejándose.

—Uh, no. ¿Por qué?

El se encogió de hombros.
—Creo que hueles diferente. Quizá sea el detergente de la ropa. 

Mientras esperaban su comida, el teléfono de Kiseop sonó. Vio el número y se puso colorado, saludando a Hyun por el nombre. Un segundo más tarde, le hizo una seña a Min y los dos hermanos desaparecieron en el baño de hombres. Aprovechando el tiempo a solas, Jun se quedó con su hermano y dejó caer una bomba.

—Quiero presentar a Min a nuestros padres.
Bum parpadeó durante unos segundos, el cuchillo que había usado con la mantequilla se quedó en el aire.

—¿En serio? Eso es rápido. ¿Crees que es en serio?
Jun asintió con la cabeza.

—Como un ataque al corazón, hermano. ¿Cómo te sientes acerca de Kiseop?

Puso el pan y el tenedor en la mesa y se quedó mirando durante varios segundos.
—Realmente me gusta Jun. —Admitió—. Más de lo que pienso que es lógico por habernos conocido hace menos de un mes. —Pero al levantar la vista el miedo nublaba los ojos de Bum—. Pero siento que hay algo diferente en él.

—¿Qué quieres decir? —Su corazón golpeó en el pecho mientras esperaba que hablara su hermano.

Kibum miró sobre su hombro, asegurándose de que los hombres no regresaban.
—Hay cosas que dice. Se refiere a su familia como manada, y al jefe de guardabosques como Alfa. Es extraño. —Se mordió el labio durante un momento. 

Jun vio regresar a los hermanos, llamó la atención de Min y le dio una sacudida de cabeza.
Su compañero se detuvo, ladeó la cabeza y tomó a Kiseop de nuevo llevándolo al baño de hombres.

—¿Qué más?

—Bueno, Kiseop actúa como si fuera en serio conmigo, pero como ahora, si su Alfa… —el hizo comillas con sus dedos—… llama, deja todo y sale de la habitación para hablar con él. 

La preocupación llenó sus ojos  cuando Kibum se encontró con su mirada.
»¿Crees que es parte de un culto? ¿Has notado algo de eso con Min?

Jun frunció el ceño, mirando sobre su hombro, vio la preocupación en las caras de Min y Kiseop. También era malo que no pudiera hablar telepáticamente con su compañero como en algunas historias de hombres lobo que había leído, porque realmente podría utilizar el asesoramiento de Min justo ahora. Jun respiró hondo y fijó su mirada en Bum. —Min me ha dicho algunas cosas. No es una secta. Piensa en ello más como…

—Oh, Dios mío. ¿Te han iniciado en su organización? ¿Es por lo que lo sabes? —Su voz se levantó mientras hablaba, el pánico comenzó a llenar su voz—. Será mejor que me digas que diablos está pasando.

Jun atrapó la mirada de los lobos y sacudió su cabeza. Abrazó sus manos aplacándolo. 

—Bummie, no es nada de eso. —Min y Ki aparecieron y Jun señaló a Kiseop hablando en voz baja—. Es mejor que se lo digas. Ya sospecha que hay algo diferente en ti, pero sus conjeturas son mucho más extravagantes que la verdad. 

Kiseop asintió con la cabeza, pero Bum no le permitió tomar su mano.

El dolor en los ojos castaños del hombre exprimió el corazón de Jun. Maldita sea. ¿Cómo se habían ido las cosas de las manos con tanta rapidez? Yendo alrededor de la mesa Jun pasó un brazo alrededor de la cintura de Bum y se lo llevó fuera. Se negó a dejarlo hasta que llegó al sedán de Kiseop. Luego enterró sus dedos en el pelo de Bum para forzarlo a mirarle a los ojos, tal como solía hacer cuando era un chico travieso y tenía que obligarlo a que le escuchara.

—Bummie, Kiseop, nunca, nunca te hará daño. Tienes que ir con él y escuchar lo que tiene que decirte. Si me necesitas, estaré en casa esperando, pero no creo que me necesites. Después de que te haya explicado las cosas, vamos a llevar a nuestros hombres a casa para presentárselos a nuestros padres. Entonces, seré repudiado por papá, y tu vas a estar bien cuidada por Kiseop. ¿Entiendes?

—No te negaré. —Susurró Bum con lágrimas en los ojos.—Por que tienen que hacerte esto, solo a ti,

Jun usó el pulgar para borrar las lágrimas antes que pudieran caer.
—No es momento de llorar, y sí, papá lo hará al menos, y ambos sabemos que mamá no lo desafiará. No importa. No les necesito. Tengo a Min, y a ti, y Kiseop. Ahora ve con tu hombre y deja que te explique. Te lo prometo, como tu hermano, nada malo pasará. De hecho puedes ser sorprendido con algo agradable.

Bum forzó una sonrisa.

—Estoy haciendo algo de la nada, ¿verdad?

—Bueno, no es nada, pero tampoco es malo. —Jun le besó la frente y lo ayudó en el coche—. Te veré mañana en el trabajo, Bummie, y a ti el jueves, Kiseop. El cóctel en casa de mi madre es de seis a siete. —Dijo haciendo caso omiso de Bum—. Espero veros a los dos allí, y no lleguen  tarde. Va a ser un infierno de espectáculo. 

Al ver el sedán de Kiseop salir del estacionamiento, Min pasó un brazo alrededor de su cintura y le abrazó.

—Ahora sé por qué eres mi compañero. —Murmuró

—¿Por qué soy tan hermoso?
Sintió calor en la risa del hombre.

—Aparte de que lo seas, es porque te necesitábamos para ayudar con tu hermano. Kiseop habría tardado un infierno de tiempo si no hubiésemos contado contigo.

Jun se encogió de hombros.
—Lo habría conseguido con el tiempo. Creo que se olvidó de sujetar su lengua de vez en cuando porque asume que automáticamente como su compañero, tenía que aceptarlo. Nunca ha hablado a nadie de su lobo, ¿verdad?

—¿Kiseop? No. Creo que su última relación seria fue hace casi treinta años. 

—¿Treinta? ¿Cuántos años tienes tu?
Riendo, Min llevó a Jun a su coche.

—Vamos a ver, en el último cumpleaños, yo tenía noventa y dos, y Kiseop noventa. —Le dio un beso rápido a Jun en la sombra de la puerta—. Así qué… ¿vuelves conmigo a mi casa?

—No puedo. Le dije a Bum que estaría en casa si necesitaba algo, y aunque dudo que lo haga, quiero estar donde le dije. —Sonrió por la decepcionada mirada de Min—. ¿Por qué no me sigues a mi piso?

Min sonrió.
—Excelente. Podemos ver Sky High. 

Cinco horas más tarde, Jun se despertó con su teléfono sonando.

—Sí, —contestó medio dormido.

—Un lobo. ¡Un jodido lobo! ¿Por qué demonios no me has dicho algo? ¿Tienes alguna idea de cuánto tiempo he estado escondido en el baño? 

La voz de su hermano gritaba desde el teléfono, y alejó el dispositivo de la oreja. 

—Bum, cálmate. ¿Qué ha pasado? ¿Por qué has terminado en el baño? ¿Estás todavía allí? —Jun preguntó frunciendo el ceño. Se levantó apoyándose en el codo y miró a Min detrás de él con cara de preocupación.

—No, ya no estoy en el baño. —Resopló Kibum.

—¿Qué pasó? ¿Está todo bien? —Preguntó Jun, enunciando cada palabra lentamente con la esperanza de cortar el drama de su hermano.

—Cuando llegamos a casa de Ki, me senté en la sala y me dijo que tenía algo que enseñarme. Salió de la habitación y un minuto después viene trotando un enorme lobo negro. ¿Qué crees que hice? Me asusté.

Los ojos de Jun se cerraron cuando un suspiro se escapo. 

—Maldita sea, mi hermano se ha saltado algunas explicaciones. Deberíamos haber ido con ellos.
A las palabras de Min, Jun se dio cuenta que el oído de shifter le permitió escuchar cada palabra que Bum había dicho. Asintió con la cabeza.

—En eso tienes razón le dijo a Min.

Volvió la boca hacia el teléfono. 
—¿Por qué no me llamaste? ¿Dónde estás ahora?

—Umm. —Dudó.

—Solo díselo, amor. —Oyó una voz somnolienta gruñendo débilmente. 

Bum resopló de nuevo.
Jun de repente sonrió, sintiendo alivio.

—He escuchado a Kiseop al fondo. Creo que están bien, —le susurró a Min.
Éste dejó escapar un suspiro exasperado.

—Bum, ¿qué pasó? —Le preguntó de nuevo.

—Ki me convenció de salir del baño. No podía llamarte porque no cogí el bolso cuando me entró el pánico.

Jun sacudió la cabeza.
—¿Y?

—Ki me lo explicó todo.

—¿Y? —Presionó él. Maldita sea, cuando su hermano estaba en modo teatro, era casi imposible sacar información de el.

Finalmente, Bum suspiró.

—No es gran cosa. Todavía es el mismo chico, aún mejor, ¿verdad? Nunca tengo que preocuparme por qué me engañe o me deje. 

Sacudiendo la cabeza, Jun se dejó caer de nuevo en la cama. Dejó escapar una risa oxidada.

—Así es, Bummie. Encontraste a tu hombre perfecto. Alguien que estará totalmente enamorado de ti. Cada uno de tus deseos será una orden. —Bromeó. La risa de Kibum en el otro extremo de la línea alivió la tensión que había penetrado en su cuerpo. Sonrió—. Así que ¿todo está bien con ustedes dos? 

Bum soltó una risita.
—Oh, sí. Me acaba de reclamar. ¡Wow!

—DI, hermano, DI.(Demasiada información) Pero felicidades. Dile a Kiseop lo mismo, si es que todavía está despierto, y te veré mañana. 

—Adiós.

Después de haber lanzado su teléfono de nuevo en la mesilla de noche, se acurrucó de nuevo en el cuerpo caliente de su amante y se meneó contra la dura longitud que tenía tras él. El brazo de Min apretó alrededor de Jun , sus labios le mordisquearon el lado del cuello donde lo había marcado. Su hombre no le había dicho que la zona se convertiría en una zona erógena, pero era malditamente caliente. 

—¿Todo está bien entonces? —Susurró Min.

—Sip. Felicidades. Tienes un cuñado.

Min se echo a reír antes de moverse y deslizarse sobre su todavía estirado agujero. 

—Bueno, gracias a ti hermoso. —Murmuró a su oído cuando empezó a moverse—. Y enhorabuena por ganar un cuñado bebé.

Jun gimió y echó la cabeza hacia atrás, fomentando la exploración de su amante envolviendo sus piernas alrededor de su amante, abriéndose a sus movimientos. Con su cerebro apagado por el placer, utilizó su último segundo de pensamiento para murmurar. 

—Gracias.

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